El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, lanzó este 18 de septiembre en Cartagena un ultimátum directo a los cabecillas de los principales grupos armados que operan en el departamento de Bolívar, durante un consejo de seguridad convocado con el gobernador Yamil Hernando Arana Padauí y los alcaldes de 46 municipios. En la reunión, el mandatario anunció el fortalecimiento de las operaciones militares contra las economías ilícitas que sostienen a estas estructuras, y advirtió que tanto el ELN, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor de Bloques y el Clan del Golfo tienen los días contados en la región.
La decisión del Gobierno nacional responde a la creciente presencia de grupos narcoterroristas en Bolívar, cuyas actividades incluyen narcotráfico, minería ilegal, contrabando y extorsión. De la Espriella ordenó incrementar la presión sobre los objetivos de alto valor y sus redes financieras, al tiempo que se reforzará el control migratorio en Cartagena, un punto crítico para la trata de personas y la explotación sexual asociada al turismo. El paquete de medidas incluye también el fortalecimiento de capacidades de inteligencia para enfrentar el uso de nuevas tecnologías por parte de los criminales.
Ultimátum a los cabecillas
El presidente fue contundente al nombrar uno por uno a los líderes de las bandas que delinquen en el departamento. En su declaración, señaló directamente a alias Omar Ocasinga y alias Francisco, del ELN; a alias Gonzalo o Chalo, de la Segunda Marquetalia; a alias Jhon Mechas, del Estado Mayor de Bloques; y a alias Piolín y alias Jefferson, del Clan del Golfo. “Tienen fecha de expiración en el gobierno del Tigre. O se entregan o los doy de baja como en derecho corresponde. Están advertidos”, sentenció el mandatario, quien además aseguró que se fortalecerán las operaciones contra estos objetivos.
“He ordenado fortalecer las operaciones contra los objetivos de alto valor y golpear no solo a los cabecillas, sino sus redes financieras y las economías ilegales que los sostienen. Vamos a incrementar la presión contra el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y la extorsión, y por supuesto, vamos a fortalecer también el control migratorio, que se vuelve un problema en Cartagena”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Inversiones y desarrollo para Bolívar
En paralelo al endurecimiento de la seguridad, el Gobierno nacional anunció un ambicioso paquete de inversiones para el departamento. Se destinarán 200.000 millones de pesos para el primer paquete de obras del Canal del Dique, un proyecto clave para la infraestructura hídrica y la navegabilidad. En materia de vivienda, se reportaron 504 mejoramientos terminados y otros 2.641 en proceso, con el objetivo de dignificar las condiciones de vida de las familias bolivarenses. Además, se asignaron 12.000 millones de pesos para infraestructura en salud en municipios como María la Baja, Cartagena y El Salado, y se destrabarán proyectos en María la Baja, Magangué, San Jacinto del Cauca, San Pablo y Mahates. La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (Petar) y el alcantarillado en Barranco de Loba también figuran entre las prioridades.
El presidente también se refirió al hospital de María la Baja, reiterando que se mantendrá como prioridad y se buscarán alternativas de financiación para concretarlo. Asimismo, se brindará apoyo a pequeños ganaderos del campo, como parte de una estrategia integral que busca llevar desarrollo a las zonas más afectadas por la violencia.
La Dimar se traslada a Cartagena
Una de las decisiones más llamativas del consejo de seguridad fue el traslado de la Dirección General Marítima (Dimar) desde Bogotá a Cartagena. De la Espriella calificó de “disfuncional” que una entidad encargada de asuntos marítimos tenga su sede en una ciudad sin mar, y ordenó su reubicación inmediata en la capital del departamento de Bolívar. Esta medida busca acercar la institucionalidad a los territorios costeros y mejorar la capacidad de respuesta frente a delitos como el narcotráfico y la minería ilegal en el mar.
“He tomado una decisión, porque el Estado colombiano es tan disfuncional que la Dimar queda en Bogotá, en donde no hay mar. La Dimar se viene por orden presidencial para Cartagena. Aquí va a estar la Dimar”.
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Con este conjunto de medidas, el Gobierno de la Espriella busca no solo golpear a las estructuras criminales, sino también ofrecer una respuesta estructural a las causas de la violencia en Bolívar, combinando seguridad, inversión social y desarrollo territorial.










