En una decisión que mantiene la tensión en el fútbol colombiano, el Comité Disciplinario de la Dimayor ratificó el 18 de septiembre de 2026 la sanción de seis fechas de suspensión y una multa económica para el director técnico del Atlético Bucaramanga, Pablo Peirano, por haber invadido el terreno de juego y protestar de manera airada las decisiones arbitrales durante el partido contra el Deportivo Cali. Sin embargo, el organismo concedió la apelación presentada por el club, elevando el caso a una instancia superior que deberá definir si la sanción se mantiene, se reduce o se anula.
El incidente que desencadenó la sanción ocurrió el 30 de agosto de 2026, en el minuto 90+8 del encuentro disputado en el estadio de Palmaseca, correspondiente a la fecha 8 de la Liga BetPlay II-2026. Según el informe del árbitro José Bautista, Peirano ingresó al campo para enfrentarse al juez central de manera exaltada, profiriendo palabras como «lo que está pitando cagón, no ve que se metieron los hinchas a la cancha», y luego actuó de forma agresiva contra jugadores del equipo rival, provocando una confrontación entre ambos equipos que incluyó empujones y un intento de invasión de espectadores desde la tribuna sur, que fue controlado por la seguridad del escenario.
Ratificación y apelación
La Dimayor, mediante la Resolución 092, desestimó el recurso de revocatoria que había presentado el Atlético Bucaramanga contra la Resolución 081 de 2026, que originalmente impuso la suspensión y la multa. No obstante, el club cumplió con los requisitos establecidos en los artículos 171, 172, 173 y 174 del Código Disciplinario Único de la Federación Colombiana de Fútbol para presentar una apelación formal, la cual fue aceptada por el Comité. De esta forma, la sanción queda en firme provisionalmente, pero el caso será revisado por una instancia superior, que deberá pronunciarse en los próximos días.
El técnico uruguayo, que ya cumplió dos de las seis fechas de suspensión, deberá seguir fuera del banquillo durante los próximos cuatro partidos del Bucaramanga: frente a Internacional de Bogotá (local), Once Caldas (visitante), Junior (local) y Águilas Doradas (local). Además, la multa impuesta asciende a 10 millones 505 mil 430 pesos, que el club deberá cancelar en los plazos establecidos por la Dimayor.
La versión de Peirano y la polémica con Dudamel
Pablo Peirano justificó su ingreso al campo como una acción intuitiva para detener el juego y evitar una posible invasión de hinchas del Deportivo Cali, según declaró el 31 de agosto en el programa Saque Largo de Win Sports. «Mi acción fue de manera intuitiva de ingresar al campo para parar el juego», afirmó el entrenador, quien además criticó duramente a su colega Rafael Dudamel, técnico del Deportivo Cali, por haber solicitado una sanción ejemplar. «Rafael Dudamel me ensucia a mí, al Bucaramanga y no nos parece justo. Me sorprende que él pida una sanción máxima, cuando todos los entrenadores podemos ingresar a una cancha y no los hinchas», sostuvo Peirano, quien anunció que el club evaluaría acciones legales contra el venezolano por sus declaraciones.
En otro momento de sus explicaciones, el uruguayo aseguró que ni él ni su cuerpo técnico se percataron de que el árbitro había dado por finalizado el partido. «Nosotros nunca nos dimos cuenta de que el juez central dio por finalizado el partido; yo nunca escuché el silbato ni la mano arriba del árbitro, ni el cuarto árbitro nos dijo que el juego terminó», indicó, para reforzar su argumento de que su ingreso se dio en un contexto de confusión y no de una actitud deliberada de confrontación.
«En el minuto 90+8′ el director técnico del equipo Atlético Bucaramanga Pablo Peirano entra en el terreno de juego para enfrentarse al árbitro de manera airada y exaltada, desaprobando con palabras las decisiones arbitrales. Acto seguido, actúa de manera agresiva (pecheando y empujando) en contra de los jugadores del equipo adversario, provocando una confrontación entre los dos equipos en donde se encararon y empujaron. Posterior a esto, se presentó un intento de invasión en el terreno de juego por parte de espectadores provenientes de la tribuna sur que fue controlada por la seguridad del escenario»
José Bautista, árbitro del partido Deportivo Cali vs. Atlético Bucaramanga
Mientras el Atlético Bucaramanga espera la resolución definitiva de la apelación, el entrenador continuará cumpliendo las fechas restantes de suspensión, en un caso que ha reabierto el debate sobre la seguridad en los estadios y la responsabilidad de los técnicos en el control de sus emociones durante los partidos de alta tensión. La Dimayor, por su parte, mantiene su posición de aplicar sanciones ejemplares para evitar que episodios como este se repitan en el fútbol colombiano.










