El odontólogo caleño Andrés Felipe Libreros enfrenta múltiples denuncias por presunta estafa a pacientes extranjeros que llegaban a Colombia atraídos por paquetes de turismo odontológico ofrecidos a precios irresistibles. Según las investigaciones, el profesional diagnosticaba falsas enfermedades como infecciones graves o riesgo de cáncer para luego cobrar hasta el triple de lo pactado inicialmente, dejando a sus víctimas con deudas millonarias y procedimientos médicos no consentidos.
El modus operandi, revelado por la revista Cambio y Univisión Investiga, seguía un patrón idéntico en cada caso. Libreros promocionaba diseños de sonrisa “todo incluido” por unos 4.500 dólares, con alojamiento y transporte, una oferta tentadora si se compara con los hasta 35.000 dólares que cuesta un tratamiento similar en Florida. Sin embargo, una vez que los pacientes llegaban a su consultorio en Cali, el odontólogo les informaba de graves afecciones que supuestamente requerían procedimientos urgentes y costosos. El electricista Gabriel Terra, residente en Charlotte, Carolina del Norte, pagó 20.200 dólares después de que el costo inicial de 4.500 se elevara con otros 7.600 dólares para tratamientos adicionales. “No, doctor, es que no tengo dinero”, alcanzó a responder Terra cuando Libreros le comunicó el nuevo precio. En otro momento, el paciente recordó haber creído que recibiría ayuda financiera y dijo: “Yo no tenía forma de agradecerle”. La uruguaya Jacqueline Patoka, vinculada al mundo del espectáculo, desembolsó 11.500 dólares por la aplicación de un supuesto “hueso líquido” y luego le ofrecieron un aparato de 30.000 dólares para tratar un cáncer que, según ella, nunca existió. “Supuestamente, era para algo de ozonoterapia, que me iba a curar”, declaró Patoka, quien además afirmó que el procedimiento requería tubos por vía vaginal o anal. Otra paciente, Lina Guerrero, pagó cerca de 70 millones de pesos colombianos tras un diagnóstico alarmante que incluía una supuesta biopsia en papel membretado de la Fundación Valle del Lili. “Andrés, dime de dónde me salieron tantas enfermedades”, le reclamó Guerrero.
Denuncias cruzadas ante tribunales y Fiscalía
Los afectados han presentado quejas en la Fiscalía General, en el Tribunal de Ética Odontológica del Valle del Cauca y en un juzgado civil de Cali. Una denuncia colectiva firmada por ocho pacientes fue radicada el 26 de mayo de 2026. El patrón de cobros excesivos y procedimientos no acordados se repite en cada testimonio: desde aplicaciones de vitaminas intravenosas y plasma en las encías hasta inyecciones del llamado “hueso líquido”, muchas veces realizadas fuera del consultorio odontológico. Gabriel Terra relató que, durante la aplicación de vitaminas, la mujer que lo atendió estuvo a punto de hacerlo desmayar, y luego descubrió que ella trabajaba en un establecimiento de atención a mascotas. Por si fuera poco, los propios proveedores de Libreros también lo denuncian. La ceramista dental Diana Falla reclama 10 millones de pesos por trabajos no pagados, mientras que el implantólogo Jefferson Carrero colocó seis implantes pero solo recibió el pago de cuatro. Carrero describió a Libreros con una frase que resume el caso: “Sabe más de marketing que de odontología”.
“Sabe más de marketing que de odontología”
Jefferson Carrero, implantólogo
Hasta el momento de la publicación de esta noticia, Andrés Felipe Libreros no había entregado su versión de los hechos. Las autoridades continúan recopilando testimonios y pruebas para determinar si las denuncias configuran una red organizada de fraude contra el turismo odontológico, un sector que atrae a miles de extranjeros cada año a Colombia en busca de precios competitivos. Mientras tanto, los pacientes afectados esperan que la justicia actúe y que casos como el de Gabriel Terra, Jacqueline Patoka o Lina Guerrero sirvan de advertencia para quienes confían en ofertas que, por demasiado buenas, terminan siendo verdaderas pesadillas.










