La Dimayor convocó a una asamblea extraordinaria de los 36 clubes del Fútbol Profesional Colombiano para el próximo lunes 29 de julio de 2026, con el objetivo central de discutir y seleccionar la oferta que avanzará en la negociación por los derechos audiovisuales y digitales a partir de 2027. La reunión se da en un momento crucial, pues el contrato vigente con Win Sports vence el 31 de diciembre de 2026, y la entidad busca llevar sus torneos a más espectadores, nuevos mercados y formatos de entretenimiento deportivo. Las propuestas ya fueron recibidas y abiertas previamente en una sesión de la comisión de mercadeo, con el acompañamiento técnico de la firma Octagon, y se realizaron en las oficinas de la firma auditora Crowe Co SAS, aunque la Dimayor ha mantenido en reserva los nombres de las cadenas, plataformas y grupos interesados.
El contexto de la asamblea es particularmente tenso debido a la postura del G8, el bloque conformado por América de Cali, Atlético Nacional, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Independiente Santa Fe, Junior, Millonarios y Once Caldas. Estos ocho clubes condicionan la cesión de sus derechos intangibles y de imagen para un nuevo contrato a una negociación previa sobre el reparto de recursos. El G8 exige modificar el mecanismo de distribución de ingresos, que actualmente asigna el 15% a la administración de Dimayor, el 10% a los 11 clubes de clase B (con un 0,9% cada uno), el 75% a los 25 clubes de clase A (con un 3% cada uno) y un 2% a Go Sports. El bloque argumenta que el modelo vigente no considera el rendimiento deportivo, el nivel de inversión o la fidelidad de los hinchas, por lo que proponen que el 50% de los ingresos se distribuya de manera igualitaria y el otro 50% dependa de criterios deportivos como fases finales, campeonatos, subcampeonatos, reclasificación y ascensos, así como de criterios comerciales como la capacidad de convocatoria de público y el interés en plataformas.
La puja por los derechos y el futuro del FPC
La asamblea del 29 de julio no solo abordará la selección de la oferta que competirá con el derecho de preferencia de Win Sports, quien puede igualar la mejor propuesta, sino también el estado de negociaciones con Starts Sports Group Limited, mencionado en el marco de las conversaciones. Los ingresos actuales por derechos de televisión rondan los 60 millones de dólares anuales, pero la aspiración de la Dimayor es aproximarse a los 100 millones de dólares por temporada en el próximo ciclo comercial, que abarcaría de 2027 a 2030. Este salto significaría un incremento de cerca del 66% en los recursos que recibe el fútbol colombiano, lo que hace aún más relevante la discusión sobre cómo se repartirán esos dineros.
«Mantener una base solidaria para todos»
Joe Bonilla, abogado representante del G8
El abogado Joe Bonilla, representante del G8, ha señalado que los ocho clubes no pretenden imponer un esquema al resto ni diseñar un mecanismo que los favorezca automáticamente, sino que buscan un modelo más justo que reconozca el esfuerzo deportivo y comercial de cada institución. La estructura actual diferencia entre clubes clase A, que son aquellos con tres años consecutivos en primera división y que pagan una membresía equivalente a 4.500 salarios mínimos mensuales legales vigentes, y clase B. La membresía clase A se mantiene incluso si el equipo desciende, como ocurre con Unión Magdalena, Real Cartagena y Patriotas, que actualmente están en segunda división pero pertenecen a esta categoría. Además, Fortaleza pasará este año a categoría A, mientras que Llaneros lo hará el próximo año.
La asamblea extraordinaria del lunes promete ser un punto de inflexión para el Fútbol Profesional Colombiano, donde los 36 clubes deberán decidir no solo qué oferta de derechos audiovisuales llevarán adelante, sino también si están dispuestos a modificar un sistema de reparto que ha sido la columna vertebral económica del fútbol colombiano durante años. Mientras tanto, la Dimayor confía en que la negociación permita llevar los torneos a más espectadores y a nuevos mercados, con el reto de equilibrar los intereses de los clubes grandes y los más pequeños en un escenario de ingresos crecientes.










