El movimiento político Defensores de la Patria, liderado por el presidente Abelardo de la Espriella, salió al paso de las especulaciones y aclaró que el radioteléfono de la marca Motorola que el mandatario porta de manera constante en eventos oficiales y hasta en celebraciones personales corresponde a un equipo de tecnología trunking, diseñado para establecer un enlace directo y estratégico con las Fuerzas Militares. La explicación se dio a través de un video difundido en las redes sociales del partido, en el que se busca despejar las dudas sobre un dispositivo que desde la llegada de De la Espriella a la Casa de Nariño se ha convertido en un sello visual de su administración.
De acuerdo con la narrativa del oficialismo, el walkie-talkie no es un simple accesorio. Se trata de una herramienta de mando que le permitiría al jefe de Estado mantener comunicación en tiempo real con la cúpula militar, el Ministerio de Defensa y, según lo afirmado, incluso con pelotones desplegados en las zonas más recónditas del país. La explicación oficial busca respaldar el artículo 189 de la Constitución Política, que designa al presidente como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, otorgándole la potestad de dirigir la fuerza pública. La defensa del partido enfatiza que la operación de seguridad no se detiene: el gobierno asegura que el presidente está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, ejerciendo un liderazgo práctico en terreno.
Un símbolo de mando que genera debate ciudadano
El uso del dispositivo ha generado un fuerte debate en la opinión pública. Por un lado, un sector de la ciudadanía destaca la actitud del mandatario como una muestra de compromiso y entrega, viendo en el radioteléfono una señal de que el presidente está siempre alerta y conectado con las operaciones militares. Se le ha visto portar el equipo en reuniones de alto nivel, recorridos territoriales, viajes aéreos y visitas a poblaciones apartadas, convirtiéndolo en un elemento recurrente de su imagen pública. Sin embargo, otro sector no ha dudado en cuestionar el uso del aparato, estableciendo comparaciones con líderes mundiales y preguntándose si este tipo de conductas corresponden a un protocolo oficial o si responde a una estrategia de imagen.
La explicación del partido no ha estado exenta de críticas, pues hasta el momento no existe una verificación independiente que respalde las afirmaciones sobre el alcance técnico del equipo. Ni la Presidencia de la República ni el Ministerio de Defensa han publicado una ficha técnica que certifique el modelo del dispositivo, sus funciones o la cobertura de la red trunking. Tampoco se ha documentado oficialmente desde las Fuerzas Militares que el sistema funcione como se describe en el video promocional. La ausencia de información oficial deja la explicación del partido como una versión sin confirmación técnica.
“A través de este dispositivo, el presidente no solo mantiene enlace estratégico con la cúpula militar y el Ministerio de Defensa, sino que tiene la capacidad técnica de conectarse en tiempo real con un pelotón internado en la mitad de la selva”
Defensores de la Patria, video en redes sociales
La exposición mediática del radioteléfono ha llegado incluso al análisis de la comunicación no verbal. La experta Rita Karanauskas, en declaraciones a La FM, señaló que objetos como este transmiten una percepción de disponibilidad y presencia operativa inmediata. Según la especialista, más allá de la funcionalidad técnica real del dispositivo, la imagen del mandatario sosteniendo el equipo genera un mensaje simbólico de que está “despierto, conectado y al frente”, una percepción que, aunque poderosa, no constituye una prueba técnica del alcance de la red.
El partido de gobierno concluye su mensaje con una declaración contundente, comparando la situación del país con la de los grupos al margen de la ley. La narrativa oficial sostiene que, mientras las fuerzas armadas patrullan fronteras, mares y selvas, el presidente ejerce el mando desde cualquier rincón del país, posicionándose como un comandante en jefe activo y parte fundamental de la victoria operacional. No obstante, la controversia sigue abierta. Mientras los críticos piden transparencia y datos técnicos sobre el funcionamiento del equipo, la administración insiste en que la medida es un reflejo del estilo de liderazgo de un presidente que no conoce de horarios y que está en contacto permanente con la realidad del conflicto, dejando en el aire la duda sobre si estamos ante una herramienta estratégica de seguridad o una puesta en escena de poder.










