Los conciertos del World Tour ARIRANG de la banda surcoreana BTS, programados para el 2 y 3 de octubre en el Estadio Nemesio Camacho El Campín, proyectan un impacto económico superior a los 99 mil millones de pesos para Bogotá, según el Observatorio de Turismo del Instituto Distrital de Turismo. Con un aforo que supera las 53.000 personas por noche y las entradas completamente agotadas, el evento se perfila como un fenómeno de convocatoria masiva que atraerá seguidores de todo el país y de otras naciones de América Latina.
El cálculo, realizado con base en el gasto directo e indirecto de los asistentes, desglosa que el mayor rubro de consumo estará en alimentos y bebidas, con una cifra estimada de 39.108 millones de pesos. Le sigue el alojamiento con 29.384 millones, mientras que el transporte interno alcanzará los 17.557 millones y las compras de recuerdos y otros bienes sumarán 12.976 millones de pesos. Estos números reflejan el efecto multiplicador que tiene el turismo de conciertos sobre la economía de la capital colombiana.
Perfil y comportamiento de los asistentes
El estudio del Observatorio de Turismo revela que el 25 por ciento de los asistentes provendrá de otras ciudades de Colombia, lo que implica una movilización significativa de visitantes nacionales. De igual forma, se estima que el 62,1 por ciento de los asistentes permanecerá en Bogotá durante tres días o menos, mientras que la estadía promedio general se ubica en cuatro días. Este comportamiento sugiere que la mayoría de los seguidores llega con una planificación específica para el evento, aunque con tiempo suficiente para disfrutar de la oferta turística y gastronómica de la ciudad.
Otro dato relevante del informe indica que el 39,9 por ciento de las reservas hoteleras se realizó en grupos de tres o más pasajeros, lo que apunta a viajes organizados entre amigos, familiares o integrantes de la comunidad Army, como se conoce a la base de seguidores de BTS. Esta dinámica de viaje grupal potencia aún más el consumo en servicios de hospedaje, alimentación y transporte, consolidando el concierto como un motor económico no solo para la zona de influencia del estadio, sino para toda la cadena turística de Bogotá.
El impacto estimado deja en evidencia el peso cultural y comercial que tienen las grandes producciones musicales internacionales en el país. Más allá del espectáculo sobre la tarima, la visita de BTS moviliza inversiones, empleo temporal y una derrama económica que se extiende desde los restaurantes del centro hasta los hoteles del norte de la ciudad, confirmando que la música puede ser también un detonante del desarrollo local.










