Demuelen en El Poblado, Medellín, la primera casa de Pablo Escobar

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La Alcaldía de Medellín inició el pasado 13 de octubre de 2026 la demolición de la casa ubicada en la carrera 42 con calle 16B Sur, barrio El Diamante, en la comuna El Poblado, que fue la primera residencia familiar de Pablo Escobar. La propiedad, de 1.854 metros cuadrados, fue adquirida en 1979 a nombre de su esposa Victoria Eugenia Henao y permaneció como hogar principal del capo hasta 1985 o 1986. Tras sufrir un atentado con explosivos a finales de los años ochenta y más de tres décadas de abandono, el inmueble se había convertido en un foco de inseguridad, narcoturismo y prácticas de magia oscura, lo que motivó la intervención del Distrito.

La demolición fue autorizada luego de que el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) emitiera un concepto técnico favorable y la Inspección de Convivencia y Paz otorgara el permiso correspondiente. La Alcaldía adelantó los trámites ante la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad que administraba el predio tras un proceso de extinción de dominio iniciado en 2004 y confirmado judicialmente en 2020. Desde entonces, la casa permanecía deshabitada y en progresivo deterioro, lo que generó quejas constantes de los residentes del sector, quienes denunciaban que el lugar era utilizado para el consumo y la venta de drogas, encuentros sexuales y supuestos ritos satánicos.

Un pasado ligado al narcotráfico y el abandono

La vivienda fue la primera residencia principal de Pablo Escobar y su familia antes de mudarse al edificio Mónaco, que tiempo después fue demolido durante la primera alcaldía de Federico Gutiérrez y convertido en el Parque Inflexión. Tras el traslado, una hermana de Victoria Eugenia Henao habitó la casa hasta 1988 o 1989, en plena época de auge de la confrontación entre Escobar y Los Pepes. La finca fue blanco de un atentado con explosivos, atribuido a su cercanía con Montecasino, residencia de los hermanos Castaño. Luego del ataque, la familia logró recuperar parte de los objetos de valor, mientras que el resto quedó abandonado. En el parqueadero estuvieron algunos de los primeros vehículos de colección del capo, y en las habitaciones se exhibía parte de la colección artística de Victoria Henao, que incluía obras del maestro Fernando Botero.

El proceso de extinción de dominio, que duró más de quince años, permitió que la propiedad pasara a manos de la SAE y quedara bajo el Fondo Frisco. Sin embargo, durante más de siete años desde la confirmación judicial, el inmueble continuó en estado de abandono, deteriorándose y atrayendo actividades ilícitas. Las autoridades señalaron que la demolición busca eliminar un símbolo de apología al narcotráfico y recuperar el espacio para la comunidad.

«En Medellín no hay lugar para la apología al narcotráfico ni para que inmuebles abandonados se conviertan en escenarios que afectan la seguridad y la convivencia»

Manuel Villa Mejía, alcalde encargado de Medellín

«Aquí no se glorifica a los delincuentes, se protege a la comunidad»

Manuel Villa Mejía, alcalde encargado de Medellín

Un residente del sector, citado por El Colombiano, describió cómo la casa abandonada se había convertido en un imán para actividades indeseables: “A hacer ritos satánicos, o venían a consumir y a vender droga”.

Un futuro similar al del edificio Mónaco

Tras la demolición, el terreno seguirá bajo administración de la SAE, pero la Alcaldía evalúa que pase a manos del Distrito para desarrollar un proyecto de infraestructura o un espacio cultural, replicando el modelo implementado con el antiguo edificio Mónaco, que hoy es el Parque Inflexión. La iniciativa busca transformar un lugar asociado a la violencia y el narcotráfico en un punto de encuentro positivo para la comunidad, al tiempo que envía un mensaje claro contra la glorificación de los criminales.

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