Concejal de Bogotá pregunta si ministra cerrará Hacienda Nápoles tras retiro de obras

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El concejal de Bogotá Julián Espinosa puso en jaque a la ministra de Cultura, Paola Holguín, durante la sesión del Concejo Distrital del viernes 16 de octubre, al cuestionar el retiro de al menos 30 piezas del Museo Nacional y preguntar si también ordenará cerrar la Hacienda Nápoles por hacer apología al delito. Desde la tribuna, Espinosa comparó la situación con el manejo que Alemania da a los museos sobre el nazismo: «¿Sabe qué hacen los alemanes? Tener ese museo como parte de no repetición, porque la historia se complementa, no se retira», señaló. La polémica estalló un día antes, cuando la activista Marcela Sánchez, de Colombia Diversa, divulgó fotografías que mostraban espacios vacíos en las salas del Museo Nacional, evidenciando la desaparición de obras sin previa consulta a los comités curatoriales.

El retiro, ejecutado directamente por funcionarios del Ministerio de Cultura –el secretario general Julián Sterling y la directora encargada Katia González–, afectó piezas de las salas ‘Hacer sociedad’ y ‘Memoria y Nación’. Entre los objetos retirados figuran la bandera del orgullo de Elizabeth Castillo, material de la campaña marcha LGBTI 2006, un afiche de Carlos Pizarro, un brazalete de la Alianza Democrática M-19 y el balígrafo del Acuerdo de Paz, entre otros. Según la activista Marcela Sánchez, al menos diez de esas piezas estaban asociadas a la historia LGBTI y los feminismos. La ministra Holguín justificó la medida con un comunicado en redes: «Su vocación institucional no consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político, foco de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia, ni mucho menos en medio multiplicador de la agenda gubernamental».

El debate en el Concejo y la orden presidencial

Durante su intervención, el concejal Espinosa no solo defendió la permanencia de las obras, sino que lanzó una crítica directa contra la ministra: «Ya está la señora ministra Holguín mandando cerrar la Hacienda Nápoles, porque allá en la casa de la Hacienda Nápoles, cuando uno va y mira la historia de los miles y miles asesinados por parte de Pablo Escobar Gaviria, uno ve una apología al delito de un sector en específico en este país». La Hacienda Nápoles, antigua propiedad del capo en Puerto Triunfo, Antioquia, funciona hoy como parque temático y atractivo turístico, y la pregunta de Espinosa dejó entrever una posible decisión gubernamental que aún no se ha oficializado.

El trasfondo de la polémica se remonta a la instrucción del presidente Abelardo de la Espriella, quien ordenó retirar imágenes de Carlos Pizarro, excomandante del M-19, de espacios públicos del Gobierno. En declaraciones contundentes, el mandatario afirmó: «Tampoco vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara». El guion de la sala ‘Hacer sociedad’ había sido revisado en 2019 durante el gobierno de Iván Duque con participación de cuatro comités curatoriales, pero las fuentes del Museo indicaron que el retiro actual se ejecutó sin consultar a esos comités.

«Si querían tener ahí personas para reconocer lo que eran los delitos del M-19 en contra de la fuerza pública y demás, pues complementen el museo, metan ahí las víctimas del M-19, metan ahí los que son víctimas también de las fuerzas militares y de policía. Pero la historia no se quita, se complementa.»

Julián Espinosa, concejal de Bogotá

El concejal también criticó que la ministra «está tratando de cerrar toda la historia que hay con respecto al Bogotazo», mientras la ministra Holguín sostuvo que el Museo debe proteger a menores «del acceso a material sensible» y que la curaduría está siendo «evaluada y rediseñada». La orden presidencial de retirar referencias a exintegrantes de grupos armados choca con la postura de sectores que consideran que eliminar piezas de la memoria, en lugar de complementarlas con las voces de las víctimas, es un acto de censura que niega la complejidad del conflicto colombiano. El futuro del Museo Nacional, y de otras instituciones culturales, queda ahora en el centro de un nuevo debate sobre la memoria histórica y los límites de la representación oficial.

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