La Fiscalía General de la Nación, a través de funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), capturó en Barranquilla al empresario Juan Álvarez Torres, conocido en el círculo social como «Juancho Kily», quien es señalado de haber abusado sexualmente de una surfista de 16 años en el municipio de Puerto Colombia. La detención se produjo el pasado 20 de octubre de 2026 y el procesado fue presentado ante los medios de comunicación esposado, antes de ser trasladado a una URI para su judicialización. Los hechos que se le imputan ocurrieron el 2 de octubre en la oficina de su establecimiento comercial Quili, también conocido como Kilymandiario, ubicado en la zona de playa de Puerto Colombia.
La denuncia fue interpuesta inicialmente por la menor de edad a través de sus redes sociales, donde narró que el empresario la llevó a su oficina en el citado local y la obligó a tener relaciones sexuales. La joven, que practica surf y formaba parte de un grupo de menores supervisado por Álvarez Torres, a quien llamaban «tío», también denunció que desde entonces ella y su familia han recibido amenazas de muerte y que un vehículo de propiedad del implicado permanecía estacionado cerca de su vivienda, por lo que solicitó protección a las autoridades. El caso es llevado por el abogado Julio del Villar, quien representa a la víctima.
Las pruebas y la versión del empresario
El abogado Julio del Villar ha detallado que el caso cuenta con múltiples elementos probatorios que respaldan el relato de la menor. «Lo primero es el dicho de la menor, esa es la prueba reina. Después, hay unos videos de cámaras de seguridad, hay unas personas que estuvieron con la menor cuando ella comienza a contar y hay un video donde el mismo agresor se lo envía a los padres de la menor diciendo lo que había sucedido», explicó Del Villar. El jurista también describió cómo ocurrieron los hechos según las evidencias: «El relato y las pruebas son que la niña se encontraba en Quili, en la playa, haciendo su deporte, practicando con un grupo de menores de edad… Se la encuentra, la jala del brazo, la sienta, tiene una conversación con ella y después los videos de las cámaras de seguridad muestran cómo la lleva casi a empujones a la oficina». El abogado indicó que el delito se califica como «a puerta cerrada», pero que además de los videos y testimonios, existen pruebas forenses de Medicina Legal.
Por su parte, Juan Álvarez Torres ofreció una entrevista al medio Impacto News, en la que intentó justificar su accionar y responsabilizó a la menor de edad. «Estaba la gente de seguridad, estaba Luis Alcóbar, estaba el almacén abierto, estaba la señora del almacén con su hija, estaba el artesano con sus dos hijos, los que viven aquí, los meseros. Esto pasó, esto ocurrió aquí en un minuto y medio», afirmó el empresario, quien también dijo que la conversación con la víctima fue íntima y que él era su confidente. En otro momento de la entrevista, Álvarez Torres se refirió a la situación como «una pendejada, un capricho o una equivocación de una menor de edad», y agregó: «No te imaginas la magnitud, tanto de sentimiento como económicamente, y lo que significa todo esto que ha pasado». De manera aún más polémica, el acusado sostuvo: «Eso fue un impulso, soy humano. La cagamos. ¿Quién no la ha cagado? Fue un error de dos segundos. Pero bueno, ahí está. Todo lo dejamos en manos de Dios. No en el pensamiento ni el testimonio de los humanos. El único que lo ve todo es nuestro Dios». Durante esa misma entrevista, Álvarez Torres realizó un gesto obsceno al sujetarse los genitales para ilustrar lo que, según él, supuestamente hizo la menor hacia él.
«Estaba la gente de seguridad, estaba Luis Alcóbar, estaba el almacén abierto, estaba la señora del almacén con su hija, estaba el artesano con sus dos hijos, los que viven aquí, los meseros. Esto pasó, esto ocurrió aquí en un minuto y medio.»
Juan Álvarez Torres, empresario acusado
«El relato y las pruebas son que la niña se encontraba en Quili, en la playa, haciendo su deporte, practicando con un grupo de menores de edad… Se la encuentra, la jala del brazo, la sienta, tiene una conversación con ella y después los videos de las cámaras de seguridad muestran cómo la lleva casi a empujones a la oficina.»
Julio del Villar, abogado de la víctima
En medio de la controversia, también se conoció que el empresario envió un mensaje posterior a la surfista en el que decía: «Así hayas cometido un error, hayas lastimado mi corazón, estoy dispuesto a perdonarte». Mientras tanto, el establecimiento comercial Quili, donde ocurrieron los hechos, ha visto afectada su operación a raíz de las acusaciones. La comunidad de surfistas de Puerto Colombia y organizaciones de protección a la infancia han mostrado su respaldo a la menor, quien sigue bajo resguardo ante las amenazas que ha denunciado. La Fiscalía continúa con el proceso judicial mientras Álvarez Torres permanece a disposición de las autoridades.










