La Corte Suprema de Justicia llamó a juicio al alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, por el presunto delito de financiación de grupos de delincuencia organizada. El proceso, sustentado en las declaraciones de los exparamilitares Juan Manuel y Brayan Borré Barreto, quienes lo acusan de haber entregado 1.500 millones de pesos a Los Rastrojos Costeños, sumó un giro crucial con las interceptaciones telefónicas realizadas durante 2024. Las escuchas revelaron un supuesto concierto entre el mandatario, su abogado Roger David Díaz Morales y el exparamilitar Samir Otero, alias Computador, para que este último se retractara de sus declaraciones ante el alto tribunal, un episodio que la Sala de Instrucción interpretó como un intento deliberado de favorecer la situación judicial del alcalde.
Las comunicaciones, interceptadas entre junio y septiembre de 2024, detallan cómo el abogado Díaz instruyó a alias Computador para construir una nueva versión de los hechos. «Te voy a dar unas pautas para que tú hagas un escrito», le dijo Díaz a Otero el 15 de junio, delineando un documento que debía argumentar que Acuña no tenía vínculos con las Autodefensas, pues Rodrigo Mercado, alias Cadena, lo habría considerado un objetivo militar. En las grabaciones, el alcalde es referido como «el Negrito» o «el Negro». Lejos de resistirse, Otero respondió con preguntas como «¿Qué más hay para hacer? ¿Qué torcido hay que hacer?», a lo que el abogado contestó: «Bueno, inventa lo que sea» y «Ah bueno, dale, dale, inventa todo lo que tengas que inventar».
El precio de la retractación
El 21 de junio, mientras la agenda de Acuña estaba marcada por la controversia en torno a un frente de seguridad creado en Sincelejo y posteriormente prohibido por la Superintendencia de Vigilancia Privada, el plan de retractación seguía su curso. Al día siguiente, alias Computador lanzó una exigencia económica directa: «Dile a Yahir que me regale millón y medio». La negociación escaló hasta un presunto acuerdo final de 5,5 millones de pesos, una cifra que refleja el carácter transaccional del pacto. En el camino, Díaz informó haber recibido dos millones de pesos, mientras que una persona identificada como «el Amigo» aseguró que la entrega llegaría a cuatro millones. La Corte descartó la tesis de una extorsión, señalando que el interés de Otero y Díaz en obtener dinero no permite inferir coacción, sino un acuerdo voluntario para manipular la justicia.
«Dile a Yahir que me regale millón y medio»
Samir Otero, alias Computador, en conversación interceptada el 22 de junio de 2024
El contenido del escrito que Díaz instruyó a Otero debía incluir referencias específicas, como la muerte de Julio Fernández y una persona identificada como Abisambra, elementos que buscaban otorgar verosimilitud a la nueva versión. Según el expediente, el documento fue planeado días después de una entrevista en la que el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso fue consultado por Acuña, lo que sugiere una estrategia coordinada. Incluso, el alcalde habría recibido capturas del borrador antes de su envío al tribunal. En una llamada del 22 de junio, Díaz pidió modificar una parte del texto relacionada con una finca, y el 26 de septiembre planteó a Otero que habría una compensación posterior si el proceso terminaba de manera favorable.
Roger David Díaz ha negado tener un vínculo estrecho con el alcalde, explicando que lo conoció en un evento político y lo saludó porque su esposa conocía a una de las hermanas de Acuña, y ha rechazado haberlo inducido a declarar. Sin embargo, la Corte Suprema consideró que la evidencia de las interceptaciones contradice su versión. El caso, que en las conversaciones también llevó a Díaz a mencionar un asunto relacionado con el senador Iván Name en Barranquilla, continúa su curso en el alto tribunal. Mientras tanto, Yahir Acuña mantiene su postura de inocencia, defendiéndose de unos señalamientos que, para la Sala de Instrucción, encuentran suficiente sustento probatorio para llevarlo a juicio oral.










