La egresada del programa de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de los Andes, Yadianny Ramos Asprilla, oriunda de Istmina, Chocó, utilizó su discurso de graduación en la ceremonia de grados correspondiente al período 2026-2 para cuestionar las profundas brechas del sistema educativo colombiano y lanzar un mensaje que ya resuena en redes sociales: que migrar sea una elección, nunca una condición. Como primera universitaria de su familia por línea materna, Ramos no solo celebró un logro personal, sino que puso en la mesa una discusión estructural sobre las barreras que enfrentan los jóvenes de regiones históricamente marginadas para acceder a la educación superior.
Con un tono que combinó gratitud y crítica, la nueva ingeniera recordó que “un título puede llevar nuestro nombre, pero no puede contar toda la historia. No dice cuántas veces dudamos de nosotros mismos”. En su intervención, realizada en el campus de la Universidad de los Andes en Bogotá, Ramos desmontó la narrativa del mérito individual como única explicación del éxito: “Si todo dependiera de la voluntad, tendríamos que concluir que quien no llega es porque no se esforzó lo suficiente, y sabemos que no es así”. La egresada, que recibió la beca Pa’lante Pacífico para financiar sus estudios, enumeró los factores que hicieron posible su graduación: su fe, el amor y apoyo de su madre y su familia, el acompañamiento de quienes le abrieron camino, y su propia decisión de perseverar. “El esfuerzo importa, la disciplina importa, pero también importan las condiciones desde las que empezamos, los recursos a los que podemos acceder y las puertas que encontramos abiertas o cerradas en el camino”, sentenció frente a los asistentes.
Un discurso que visibiliza las barreras estructurales
Yadianny Ramos Asprilla dedicó su título a su madre, para quien, en sus palabras, este logro representa mucho más que un diploma: “Es el sueño de que su hija pudiera romper barreras y no sentirse limitada por las condiciones de su entorno”. La oriunda de Istmina, cabecera municipal de la subregión del San Juan en el Chocó, una de las zonas del Pacífico colombiano con mayores índices de pobreza y menor acceso a oportunidades educativas, reconoció también que su graduación simboliza la ocupación de espacios donde históricamente las mujeres negras han enfrentado obstáculos adicionales. Su mensaje central, “que migrar sea una elección, nunca una condición”, apunta directamente a la realidad de miles de jóvenes colombianos que deben abandonar sus territorios de origen para acceder a una educación de calidad. “El talento puede nacer en cualquier territorio, pero las posibilidades de desarrollarlo no llegan a todos por igual”, afirmó Ramos, cuyo discurso se viralizó rápidamente en redes sociales, generando un debate sobre la equidad en el sistema educativo nacional.
“Un título puede llevar nuestro nombre, pero no puede contar toda la historia. No dice cuántas veces dudamos de nosotros mismos”
Yadianny Ramos Asprilla, egresada de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de los Andes
La intervención de Ramos, enmarcada en la ceremonia de grados de una de las universidades más prestigiosas del país, trasciende el ámbito académico para convertirse en un testimonio sobre las desigualdades estructurales que persisten en Colombia. Su historia, la de una joven que logró llegar a la educación superior gracias a una beca, el apoyo familiar y su propia determinación, pone en evidencia que el mérito individual no es suficiente cuando las condiciones de partida son profundamente desiguales. En un país donde la movilidad social sigue siendo una excepción y no una regla, el mensaje de Yadianny Ramos resuena como un llamado a repensar las políticas públicas y a garantizar que el talento, sin importar el territorio donde nazca, encuentre caminos para desarrollarse sin que la migración forzada sea la única opción.










