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Manizales es un caos

Por JULIAN ‘EL POLITÓLOGO’*

Salir a las calles de Manizales se ha convertido en toda una odisea. Los trancones, las vías cerradas y las obras inconclusas tienen desesperados a los ciudadanos, que muchas veces no saben por dónde transitar ni cuánto tiempo les tomará llegar a sus destinos. Lo más preocupante es que esta situación no parece ser producto de la mala suerte, sino de una evidente falta de planificación y de información por parte de la Administración Municipal.

Desde enero de 2025, el Concejo de Manizales viene esperando que la Secretaría de Infraestructura presente un cronograma claro de las obras que se van a ejecutar en la ciudad. A pesar de las solicitudes, seguimos sin tener la información sobre sus fechas de inicio, terminación y avances. Si no sabemos cuándo comienzan y cuándo terminan las intervenciones, mucho menos podemos hacerles seguimiento y exigir resultados.

A este panorama se sumaron las afectaciones ocasionadas por el terremoto, que agravaron los problemas de movilidad en el centro y en diferentes barrios. Sin embargo, hay algo que debemos aclararle a la ciudadanía, las obras de mejoramiento de la malla vial no pueden justificarse simplemente como una consecuencia del terremoto. Esos recursos estaban contemplados en el presupuesto aprobado en 2024. Por eso, considero que la falta de diligencia y planificación de esta Administración ha contribuido a que hoy estemos padeciendo estos trancones.

Tampoco se entiende qué está pasando con la movilidad si este año contamos con más guardas de tránsito, más reguladores viales y un mayor presupuesto para este sector. Como lo he dicho en el Concejo, los guardas no pueden estar únicamente para darle vía al vehículo del alcalde y evitar que llegue tarde a su casa. Su trabajo debe estar al servicio de todos los ciudadanos, especialmente en los puntos donde más se necesitan.

¿Qué podemos hacer? Hay varias alternativas, pero ninguna funciona por sí sola. La ciudadanía pide el pico y placa, aunque debemos entender que esta medida también puede incentivar la compra de más carros y motos, aumentando la presión sobre unas vías que ya no dan abasto.

Otra solución es mejorar el transporte público. Sin embargo, resulta inexplicable que, pese a los requerimientos de la Personería, el Concejo y las decisiones judiciales, todavía no contemos con un estudio de origen-destino que permita entender cómo se movilizan los manizaleños y qué transporte necesitan.

Personalmente, creo que debemos avanzar hacia un cambio cultural que desincentive el uso del carro particular y fortalezca el Sistema Integrado de Transporte Público. Para lograrlo necesitamos voluntad política, educación ciudadana y un sistema de transporte que realmente responda a las necesidades de la gente.

A los trancones en Manizales se suma otro problema, la falta de información oportuna. Además de la ausencia de planificación no existe una comunicación clara y constante, a través de los canales oficiales, medios de comunicación, grupos de periodistas y plataformas digitales, sobre las vías cerradas y las rutas alternas disponibles. La sorpresa llega cuando el conductor toma una vía y se encuentra, sin previo aviso, con un cierre.

Y Waze no puede convertirse en la herramienta oficial para enterarse de las obras de la ciudad. La Alcaldía de Manizales tiene la responsabilidad de garantizar información visible, oportuna y accesible sobre sus intervenciones viales, especialmente cuando estas afectan la movilidad de miles de ciudadanos.

*Concejal de Manizales (Partido Alianza Verde)

Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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