Eduardo Pimentel, máximo accionista, dueño y fundador del Boyacá Chicó, encendió las alarmas en el fútbol colombiano al amenazar con trasladar al equipo fuera de Tunja tras 22 años de permanencia en la ciudad, debido a lo que calificó como reiteradas restricciones y manipulación política por parte del comité local, específicamente la Alcaldía de Tunja. La advertencia fue lanzada a través de su cuenta en X, donde denunció que el club ha sido obligado a jugar nueve partidos a puerta cerrada en el estadio La Independencia, una situación que consideró insostenible y que atribuye a intereses ajenos al deporte.
“Este sería ya el noveno partido que nos obliga a jugar a puerta cerrada, sin público. Por Dios, ¿quién puede aguantar así? El enemigo no estaba en el campo, el enemigo estaba camuflado detrás de los escritorios”, escribió Pimentel en su publicación, en la que también mencionó “las reiteradas y malintencionadas restricciones” y la “manipulación política” como motivos de su decisión. El club, que actualmente ocupa el puesto 19 en la tabla de promedios con un coeficiente de 0,90 basado en 101 puntos sumados en 112 partidos de las últimas tres temporadas, lucha por evitar el descenso a la segunda división tras cuatro campañas en la categoría A. Su promedio es apenas superior al de Jaguares (0,848), mientras que Cúcuta Deportivo, el primer equipo por encima del descenso, registra 1,08, una diferencia que solo podría salvarse ganando los cuatro partidos restantes y esperando que el equipo cucuteño no sume más puntos.
Un conflicto que revive el fantasma del éxodo
La amenaza de Pimentel no es nueva en la historia del Boyacá Chicó. El club, fundado en Bogotá, había recorrido varios escenarios como El Campincito, el Enrique Olaya, Soacha y la Universidad Nacional antes de llegar a Tunja en 2005, precisamente por falta de apoyo de la Alcaldía de Bogotá. Ahora, dos décadas después y con una estrella conseguida en la capital boyacense, el máximo accionista vuelve a plantear un traslado. La victoria 1-0 sobre Atlético Bucaramanga, con gol de Alejandro Maya al minuto 64, mantiene vivas las opciones de salvación, y el equipo venía de poner fin a una racha de 13 partidos sin derrotas del conjunto bumangués. Sin embargo, el ambiente se ha enrarecido: el club ya había suspendido la venta de entradas para el partido contra Atlético Nacional por falta de garantías de seguridad, y ahora Pimentel eleva el tono contra la administración local.
“Este sería ya el noveno partido que nos obliga a jugar a puerta cerrada, sin público. Por Dios, ¿quién puede aguantar así? El enemigo no estaba en el campo, el enemigo estaba camuflado detrás de los escritorios”
Eduardo Pimentel, máximo accionista de Boyacá Chicó
El próximo compromiso como local está programado para el martes 27 de octubre a las 8:05 de la noche frente a Junior de Barranquilla. Además, el resultado del partido entre Cúcuta Deportivo y América de Cali será determinante en la disputa por la permanencia. Mientras tanto, la incertidumbre sobre el futuro del club en Tunja se suma a una crisis deportiva que exige un milagro en la recta final del campeonato.










