Julián Quiñones, de Magüí Payán, nominado al Balón de Oro 2026

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El delantero colombiano-mexicano Julián Quiñones escribió una página histórica en su carrera al ser nominado al Balón de Oro 2026, un reconocimiento que por primera vez aparece en su palmarés. El atacante de 29 años, actualmente en el Al-Qadsiah de la Saudi Pro League y en la selección mexicana, llega a esta distinción gracias a una temporada excepcional como máximo goleador del fútbol árabe y a su destacada actuación con el Tri en la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde fue el anotador más importante del combinado dirigido por Javier Aguirre. La ceremonia de premiación se llevará a cabo el lunes 26 de octubre en Londres, y su nombre aparece entre los 30 candidatos junto a figuras de la talla de Kylian Mbappé, Lamine Yamal, Lionel Messi y Erling Haaland.

Quiñones, nacido en Magüí Payán, una localidad colombiana cercana a la frontera con Ecuador, ha construido un camino de superación que ahora lo ubica en la élite del fútbol mundial. En la temporada 2025-2026 con el Al-Qadsiah, el delantero marcó 37 goles en todas las competiciones, de los cuales 33 fueron en la liga saudí, disputando 31 partidos y aportando además cuatro asistencias. Esa cifra le permitió superar en la tabla de anotadores a Cristiano Ronaldo y a Ivan Toney, un logro que adquiere mayor relevancia al considerar que Ronaldo es cinco veces ganador del Balón de Oro. Desde su llegada al club en 2024, Quiñones acumula 63 goles en 72 partidos, un promedio letal que lo consolidó como una de las figuras más determinantes del fútbol asiático.

Un Mundial para el recuerdo

Su desempeño con la selección mexicana en el Mundial 2026 fue igualmente sobresaliente. Quiñones anotó cuatro goles en cinco partidos y dio una asistencia, siendo el máximo anotador del equipo. Sus tantos llegaron ante Sudáfrica, República Checa, Ecuador e Inglaterra, y con ellos estableció varias marcas para la Concacaf. Marcó el primer gol de una selección de esa confederación en el torneo y además registró la anotación más rápida del certamen en 20 años. En total participó directamente en cinco o más goles, superando los cuatro aportes que Luis Hernández había conseguido en 1998. Sin embargo, la aventura mundialista terminó en octavos de final, con una dolorosa derrota 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Banorte. A pesar de la eliminación, su actuación silenció las críticas y abucheos que recibió antes del torneo, y su nombre quedó grabado en la historia reciente del fútbol mexicano.

La historia personal de Quiñones es tan impactante como sus cifras. Creció en Magüí Payán, un municipio que él mismo describe como “un pueblo muy lejano y olvidado”. Allí, cerca del 75 por ciento de las viviendas carece de saneamiento básico y muchas familias no tienen acceso seguro a agua potable. El futbolista pasó su infancia con su madre, su abuela y tres hermanas, tras el abandono de su padre. En esas condiciones, hacía pequeños trabajos para contribuir al sostenimiento familiar mientras estudiaba. En el torneo sub-17 de Colombia, disputado precisamente en ese país, anotó 50 goles en 38 partidos, una cifra que ya anunciaba su talento.

“Creo que todos los niños cometen errores, y yo acabé mezclándome con malas compañías. Pero mi madre fue la persona que nunca dejó que tocara fondo, que nunca dejó que tomara el camino equivocado”.

Julián Quiñones, en entrevista con ESPN MX

De Magüí Payán a la élite mundial

El salto definitivo ocurrió a los 16 años, cuando viajó a Cali para entrenarse en el club Fútbol Paz, una institución amateur dedicada a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Llegó sin botines y con los zapatos agujereados, pero su talento era innegable. Un año después, realizó una prueba con Tigres UANL. Viajó junto a su madre, ambos en avión por primera vez en sus vidas, y fue incorporado a las divisiones juveniles. México se convirtió en su segundo hogar. “En México encontré un país muy generoso. La gente te acoge, te ayuda a destacar y a crecer como persona”, declaró a BBC Sport. En la Liga MX disputó ocho temporadas: con Tigres ganó dos títulos de liga y la Liga de Campeones de la Concacaf 2020, con pasos a préstamo por Venados, Lobos BUAP y Atlas. Precisamente con Atlas consiguió su consagración al ganar dos campeonatos consecutivos, rompiendo una sequía de 70 años para el club. Luego continuó en América, donde sumó tres trofeos más.

Su vínculo con Colombia quedó en el plano juvenil, pues representó al país en el Sudamericano Sub-20 de 2017 y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, torneo que ganó. En 2023 recibió una convocatoria con la selección mayor colombiana, pero ya había decidido jugar para México, donde debutó en noviembre de ese mismo año. Su primer gol con el Tri llegó cuatro meses después, ante Panamá, en la semifinal de la Liga de Naciones de la Concacaf. Con México ganó la Liga de Naciones y la Copa Oro en 2025, y ahora su presente lo encuentra entre los mejores jugadores del planeta.

La nominación al Balón de Oro es el reconocimiento a una trayectoria marcada por la resiliencia. Su madre, Gloria, resumió esa filosofía en una frase que acompaña a su hijo desde siempre. “Nadie es profeta en su propia tierra. Cuando tienes sueños que cumplir, puedes ir a cualquier lugar y allí los harás realidad”, dijo en ESPN MX. El primer salario de Quiñones como futbolista profesional fue entregado a su madre, y el dinero de su transferencia desde Fútbol Paz ayudó al crecimiento de ese club y de la comunidad local. Ahora, mientras el mundo del fútbol se prepara para la gala en Londres, el delantero de Magüí Payán ya cumplió la parte más difícil: demostrar que incluso desde el lugar más olvidado se puede llegar a la cima del balompié mundial.

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