La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE) rechazaron el asesinato del comunicador comunitario Julián Andrés Hincapié, hallado sin vida en zona rural del municipio de Anorí, en el departamento de Antioquia, y condenaron también el homicidio del comunicador guatemalteco Evelio Lisandro López Sánchez, fundador y administrador del medio digital «Huehue es Noticia». Ambos crímenes ocurrieron el 2 de octubre de 2026, y con el caso de Hincapié ascienden a cuatro los periodistas asesinados en Colombia en lo que va del año.
Hincapié, quien estaba desaparecido desde el 10 de septiembre de 2026, había salido presuntamente de su vivienda acompañado por un vecino y luego se reportó su desaparición. En Guatemala, López Sánchez murió tras ser atacado con arma de fuego cuando regresaba a su domicilio en San Pedro Necta, departamento de Huehuetenango. Días antes del ataque, la víctima habría denunciado amenazas e intimidaciones relacionadas con su trabajo, según reportes locales citados por la Relatoría.
Cifras de violencia contra la prensa
Con el homicidio de Hincapié, Colombia registra cuatro periodistas asesinados en 2026: además de él, Mateo Pérez Rueda, Cristian Herrera y Jader Luis Durango. En Guatemala, la cifra asciende a tres comunicadores asesinados en el mismo período: López Sánchez, Carlos Humberto Cal Ical y Emerson Dinael Colindres. Ante este panorama, la CIDH recordó que el asesinato de periodistas constituye la forma más extrema de censura, y citó los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Principio 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, que exigen a los Estados investigar estos crímenes con debida diligencia.
Contexto de riesgo y advertencias previas
La Relatoría Especial tomó nota de las advertencias de organizaciones de la sociedad civil sobre los riesgos y amenazas que enfrentan los periodistas en Antioquia, así como de las alertas de la Defensoría del Pueblo de Colombia por la intensificación de la confrontación entre grupos armados en el nordeste del departamento, incluido el municipio de Anorí. Hincapié, según fuentes abiertas, tenía interés en documentar asuntos relacionados con el conflicto armado y la minería artesanal, y la RELE solicitó esclarecer si su crimen estuvo relacionado con su labor informativa, sin establecer que esa haya sido la motivación del asesinato.
En el caso de Guatemala, la Relatoría se hizo eco de los cuestionamientos de medios locales sobre la demora del Ministerio Público en procesar la escena y levantar el cuerpo de López Sánchez. El Ministerio de Gobernación respondió que la Policía Nacional Civil adelantaba diligencias y apoyaba al Ministerio Público en las investigaciones. La CIDH instó a las autoridades de Colombia y Guatemala a adoptar medidas urgentes y efectivas para proteger a los comunicadores en situación de riesgo y garantizar el ejercicio libre y seguro del periodismo, al tiempo que solicitó adelantar investigaciones prontas, exhaustivas y diligentes para identificar, juzgar y sancionar a los responsables de ambos homicidios.










