El asesinato del exsecretario de Gobierno de Cúcuta y precandidato a la Alcaldía, Miguel Castellanos, ocurrido el 26 de octubre de 2026, ha desatado una ola de repudio entre dirigentes políticos de distintos sectores. Castellanos, mayor retirado del Ejército y hermano del exsenador Jairo Castellanos y del concejal de Bogotá Leandro Castellanos, fue atacado a balazos mientras se desplazaba por la región de Norte de Santander, según informó el representante Duvalier Sánchez. El senador Alejandro Ocampo precisó que el homicidio ocurrió frente a uno de sus hijos, en un hecho que él mismo calificó como una muestra más de que «la violencia política se está volviendo costumbre».
El crimen se produce en un clima de creciente inseguridad contra líderes políticos, apenas diez días después del atentado contra el exalcalde Felipe Ramírez en Jamundí, donde murió su escolta. Las autoridades, encabezadas por el ministro de Defensa, Jorge Mora, han asegurado que el caso no quedará impune. «El asesinato de Miguel Castellanos no quedará impune», afirmó Mora, quien informó que la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación adelantarán las investigaciones correspondientes.
Reacciones de rechazo y exigencia de justicia
Dirigentes de todos los sectores políticos se pronunciaron para condenar el asesinato y exigir justicia. El senador del Centro Democrático, Carlos Meisel, declaró: «Exigimos que las autoridades esclarezcan y hagan justicia». Por su parte, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, sostuvo que «la violencia jamás será el camino» y llamó a que prime el debate democrático. El exdirector de la UNGRD, Carlos Carrillo, lanzó una dura crítica al sistema de protección: «La verdadera peste de Colombia ha sido siempre la violencia», y cuestionó si Castellanos contaba con la protección adecuada de la Unidad Nacional de Protección, dirigida por Didier Blanco.
«Hacer política en Colombia no puede costar la vida»
Alejandro Ocampo, senador del Pacto Histórico
El exministro Armando Benedetti expresó «dolor e indignación» y envió un abrazo solidario a la familia, en especial al exsenador Jairo Castellanos. El exministro Juan Carlos Pinzón pidió «acción real» para Cúcuta y Norte de Santander en materia de seguridad y justicia. El representante Duvalier Sánchez reclamó que «en el debate político medien los argumentos» y que las armas no silencien las aspiraciones electorales. Andrés Forero y Wilson Ruiz Orejuela, por su parte, se sumaron al llamado de identificar y judicializar a los responsables.
La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, sin mencionar directamente el caso, lanzó una reflexión que muchos interpretaron como una crítica a las estrategias de seguridad: «El show no protege a nadie, solo distrae». El senador Ocampo, del Pacto Histórico, fue contundente en su mensaje: «Hacer política en Colombia no puede costar la vida». El homicidio de Castellanos, quien ejercía un liderazgo público en una región marcada por la alta inseguridad, representa un nuevo golpe al ejercicio democrático en el país.










