Expertos en neurología de prestigiosas instituciones estadounidenses como Mayo Clinic y la Academia Estadounidense de Neurología recomiendan la práctica regular de ejercicio aeróbico moderado –caminar a paso ligero, nadar o pedalear– para cuidar la memoria a partir de los 50 años. Sin embargo, advierten que ninguna actividad física por sí sola puede prevenir el deterioro cognitivo o la demencia. El neurólogo investigador Ronald C. Petersen, miembro de la Academia, reiteró que el ejercicio representa una herramienta disponible para muchas personas, aunque señaló la necesidad de evaluar de forma temprana cualquier problema de memoria que se presente.
Las recomendaciones se basan en una amplia revisión de 98 ensayos clínicos aleatorizados que abarcó a 11.061 participantes con una edad promedio de 73 años. Durante un período de aproximadamente seis meses, los voluntarios acumularon unas 52 horas de ejercicio, lo que permitió observar mejoras en la velocidad de procesamiento y en las funciones ejecutivas. Aunque la evidencia aún no es concluyente para prevenir el alzhéimer, un ensayo clínico prolongado demostró que combinar ejercicio físico con estimulación mental e interacción social reduce hasta en un 25 por ciento el riesgo de demencia.
Las claves de una rutina saludable
La Mayo Clinic sugiere realizar 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de ejercicio intenso para mantener el cerebro en forma. En personas con deterioro cognitivo leve, estudios de seis meses indican que apenas dos sesiones semanales pueden beneficiar la memoria y otras capacidades cognitivas. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) recomienda comenzar de manera gradual, especialmente en quienes padecen enfermedades crónicas o no están acostumbrados al movimiento.
Los especialistas coinciden en que el ejercicio aeróbico debe integrarse dentro de un enfoque más amplio. Sugieren mantener una alimentación equilibrada, dormir entre siete y nueve horas por noche, controlar la hipertensión, la diabetes, la obesidad y la depresión, así como revisar los medicamentos que puedan afectar la memoria. La Asociación de Alzheimer propone combinar el ejercicio aeróbico con rutinas de fuerza, flexibilidad, estimulación cognitiva y fortalecimiento de los vínculos sociales. Por su parte, la Universidad de Harvard ha identificado ocho hábitos diarios que podrían prevenir hasta el 45 por ciento de los casos de demencia.
Frente a la inquietud de si existe un ejercicio “ideal” para retrasar el deterioro cognitivo, los neurólogos niegan que haya uno único superior; lo fundamental es la constancia y la intensidad adecuada. Advierte además que los olvidos frecuentes que dificultan tareas complejas no deben atribuirse automáticamente a la edad y recomiendan consultar al médico para una evaluación temprana. mantener la mente activa mediante la lectura, los juegos y el aprendizaje continuo completa el cuadro de hábitos que contribuyen a la salud cerebral.










