La madrugada del 26 de octubre de 2026 se convirtió en una jornada de luto para la música vallenata y el transporte intermunicipal en Colombia, tras el trágico accidente de un bus de la empresa Expreso Super Star SAS que cayó al río Ariguaní, en la vía que conecta Pueblo Nuevo con Bosconia, en el departamento del Magdalena. El siniestro, ocurrido cuando la unidad cubría la ruta Sincelejo-Valledupar, dejó un saldo de cuatro personas fallecidas y más de veinte heridas. Entre los ocupantes se encontraba el cantante vallenato Kbeto Zuleta, hijo del legendario Poncho Zuleta, quien sufrió la amputación de una pierna y permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Iberoamérica de Barranquilla.
De acuerdo con la versión preliminar entregada por los voceros de Expreso Super Star SAS, el accidente se habría originado por el cruce repentino de dos perros sobre la vía, lo que habría hecho que el conductor perdiera el control del vehículo, se saliera de la carretera, impactara contra la baranda de un puente y cayera al lecho del río. El asesor jurídico de la empresa, Raúl De Castro, descartó de manera tajante la hipótesis de un microsueño, argumentando que en el bus viajaban dos conductores que se turnaban al volante, y que el conductor que iba a ser relevado ya se encontraba descansando treinta minutos antes del suceso. El conductor implicado, que resultó gravemente herido, no ha podido rendir declaración, pero una fuente cercana citada por De Castro indicó que «alcanzó a decir que se le atravesaron dos perros en la vía».
Estado crítico de Kbeto Zuleta y balance de víctimas
La noticia del accidente ha generado conmoción en el mundo del folclor colombiano, no solo por la magnitud de la tragedia sino por la condición crítica del cantante Kbeto Zuleta, quien viajaba junto a su agrupación musical de regreso de una presentación en Sincelejo, Sucre. El artista, de 42 años, sufrió lesiones de extrema gravedad que obligaron a los médicos a amputarle una pierna, y se debate entre la vida y la muerte en la UCI de la Clínica Iberoamérica. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades de salud no han emitido un nuevo parte médico sobre su evolución. Las otras cuatro víctimas mortales aún no han sido identificadas oficialmente, mientras que los más de veinte heridos reciben atención en diversos centros asistenciales de la región Caribe.
El bus siniestrado, un Chevrolet modelo LV 150 del año 2011 con placas STR 775, había transportado durante ocho años a la agrupación de Kbeto Zuleta y quedó en pérdida total. La empresa propietaria, Expreso Super Star SAS, declaró ingresos por $2.000 millones durante el año 2026, y en su historial el vehículo registraba dos comparendos previos: uno por bloquear una calzada o intersección, impuesto el 17 de abril de 2025 por un valor de $603.930, y otro por exceder la velocidad máxima, fechado el 25 de septiembre de 2018, por $826.122, que entró en cobro coactivo el 22 de diciembre de 2020 ante la Secretaría Departamental del Magdalena. No obstante, la última inspección técnico-mecánica del bus, realizada el 2 de septiembre de 2026 en el Centro de Diagnóstico Autovial del Caribe de Valledupar, no reportó defectos en frenos, luces, emisores de ciclo diésel, sonometría, desviación lateral, inspección sensorial ni presión de llantas.
«La hipótesis de un microsueño no es viable», afirmó Raúl De Castro, asesor jurídico de Expreso Super Star SAS, quien agregó que la empresa no ha podido tomar la declaración del conductor por la gravedad de sus heridas, pero será citado en cuanto se recupere. El bus contaba con póliza de seguro que se hará efectiva una vez se esclarezcan las causas del accidente, y la compañía lo pondrá a disposición de las autoridades si requieren pruebas adicionales.
Raúl De Castro, asesor jurídico de Expreso Super Star SAS
Las autoridades de tránsito y transporte han iniciado las investigaciones para determinar las causas exactas del siniestro, mientras la empresa afirma que realiza revisiones preventivas bimensuales a toda su flota. El accidente ha reabierto el debate sobre las condiciones de seguridad en las carreteras del Caribe colombiano, especialmente en rutas nocturnas, y la comunidad vallenata se mantiene en vilo a la espera de noticias sobre la salud de Kbeto Zuleta. La empresa, por su parte, ha expresado su solidaridad con las familias de las víctimas y ha reiterado su disposición a colaborar plenamente con el esclarecimiento de los hechos.










