La Corte Suprema de Justicia puso fin a 16 años de incertidumbre judicial en el caso de la muerte de Luis Andrés Colmenares, estudiante de la Universidad de los Andes cuyo cuerpo fue hallado en el caño El Virrey, en el norte de Bogotá, tras una fiesta de disfraces de Halloween en 2010. El alto tribunal confirmó que el joven murió por asfixia por inmersión, dejó en firme la absolución de Laura Milena Moreno Ramírez y mantuvo la prescripción de la acción penal para Jessy Mercedes Quintero Moreno, cerrando así la investigación sin lograr determinar el origen de las fracturas faciales y craneales que presentaba el cuerpo.
La decisión, adoptada en la sentencia SP189-2026 del pasado 15 de abril y leída en audiencia un día después, resolvió el recurso de casación que buscaba reabrir el proceso contra las dos mujeres. En su análisis, la Sala de Casación Penal concluyó que Colmenares había aspirado agua mientras aún estaba con vida, basándose en pruebas como el hallazgo de líquido turbio en sus vías respiratorias y estómago, la presencia de un hongo en su fosa nasal y el estado de su piel, que evidenciaba una exposición prolongada al agua. A esto se sumaban las lesiones faciales que presentaba y su estado de embriaguez la noche de los hechos.
Una duda insalvable
Sin embargo, la Corte dejó claro que no fue posible establecer el origen de las fracturas que presentaba el cuerpo, que bien pudieron ser producto de una caída, de una agresión o de una combinación de ambas. Los magistrados calificaron esta incertidumbre como una «duda insalvable» que impedía atribuir responsabilidad penal por homicidio. En ese sentido, la Corporación cuestionó la actuación de la Fiscalía en la imputación contra Laura Moreno, señalando que carecía de la claridad necesaria y que, de haber existido alguna conducta punible, esta habría sido la de encubrimiento, delito que ya estaba prescrito desde el 30 de abril de 2021. Además, fue excluida una declaración de la misma Moreno por haberse tomado sin la advertencia de derechos correspondiente.
El tribunal también descartó la posibilidad de que los agresores hubieran trasladado el cuerpo de Colmenares, que pesaba cerca de 80 kilos, sin ser vistos, dadas las condiciones del lugar y la constante movilización de personas durante la búsqueda. Los magistrados consideraron probable que el joven ya se encontrara en el caño durante el primer operativo de los bomberos, aunque los rescatistas no lograron divisarlo porque ninguno atravesó el túnel de concreto donde horas después fue hallado su cadáver. Una recreación de la primera búsqueda, realizada el 28 de abril de 2014, ya había evidenciado las dificultades para visualizar el cuerpo en ese punto, sin que se pudiera esclarecer la dinámica exacta de los hechos.
El dolor de la familia
Mientras la justicia da por cerrado el proceso, el dolor de la familia persiste. En el aniversario número 16 de la muerte de su hijo, ocurrido el pasado 31 de octubre, el padre de Luis Andrés, Luis Alonso Colmenares Rodríguez, publicó un mensaje en su cuenta de X en el que expresó la ausencia que lo acompaña desde aquella madrugada de 2010.
«16 años sin ti Luis Andrés… Y no me acostumbro a caminar la vida con tu ausencia»
Luis Alonso Colmenares Rodríguez, padre de la víctima
Los peritos de la familia siempre respaldaron la hipótesis de un homicidio, mientras que los de la defensa atribuyeron las lesiones a una caída. La Corte consideró que ambas versiones eran plausibles, pero ninguna lo suficientemente sólida como para disipar la duda. Con esta decisión, la investigación judicial por la muerte de Luis Andrés Colmenares queda cerrada de manera definitiva después de 16 años, pero el caso deja un interrogante sin respuesta sobre cómo se produjeron realmente las fracturas que presentaba su cuerpo, una pregunta que ni la justicia ni la ciencia lograron resolver.










