El movimiento telúrico se registró a las 4:13 de la madrugada y fue sentido en Bogotá y numerosas regiones del país. La zona del epicentro ha registrado más de 1.600 movimientos sísmicos durante las últimas semanas
Directora Técnica de Geoamenazas del SGC
El temor volvió a recorrer buena parte de Colombia durante la madrugada de este martes 3 de noviembre. Un fuerte movimiento telúrico, de magnitud 5,6, sacudió el centro del país y despertó a miles de ciudadanos que sintieron con intensidad el movimiento, especialmente en Bogotá y otras ciudades.
El Servicio Geológico Colombiano confirmó que el sismo se registró a las 4:13 a. m., con epicentro en el municipio de Chaparral, Tolima, y una profundidad superficial, inferior a los 30 kilómetros.
La fuerza del movimiento generó alarma entre los habitantes de diferentes regiones. En Bogotá se sintió con particular intensidad y provocó la activación de alarmas y la evacuación preventiva de algunas edificaciones.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la preocupación que existe en el país por la actividad sísmica, especialmente cuando todavía está fresco el recuerdo del terremoto del pasado 10 de agosto, que dejó una profunda huella de temor y afectaciones en distintas regiones.
Chaparral, bajo observación por intensa actividad sísmica
El epicentro del movimiento de esta madrugada reviste especial interés para los organismos científicos.
Chaparral y sus alrededores han sido escenario de un importante enjambre sísmico durante las últimas semanas. Los registros del Servicio Geológico Colombiano dan cuenta de más de 1.600 movimientos telúricos en esta zona, una actividad que ha mantenido bajo seguimiento a los especialistas.
Un enjambre sísmico corresponde a una concentración de movimientos telúricos en una misma región durante un periodo determinado. No necesariamente implica que vaya a producirse un terremoto de mayor magnitud.
La actividad registrada en esta zona del Tolima había llamado la atención de los expertos, que mantienen el monitoreo permanente de los fenómenos que se presentan en el subsuelo.
Un país que todavía recuerda el terremoto de agosto
El nuevo movimiento ocurre en un contexto de sensibilidad ciudadana frente a la actividad sísmica.
El terremoto del 10 de agosto pasado dejó una experiencia difícil para miles de colombianos y mantiene viva la preocupación sobre las condiciones de vulnerabilidad de las edificaciones y la capacidad de respuesta ante una emergencia de estas características.
Por ahora, la prioridad es establecer el balance de posibles afectaciones y mantener informada a la ciudadanía a partir de los reportes oficiales.
El Servicio Geológico Colombiano continúa monitoreando la actividad sísmica e invita a consultar sus canales oficiales para conocer las actualizaciones.
La madrugada de este martes dejó un nuevo recordatorio: Colombia es un territorio sísmicamente activo y la preparación, la prevención y la información confiable son fundamentales.
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