Un sismo de magnitud 5,6 sacudió a Colombia en la madrugada del martes 3 de noviembre de 2026, luego de que la Red Sismológica Nacional registrara el movimiento telúrico a las 4:13 a. m. con epicentro en Chaparral, Tolima. El temblor, de profundidad inferior a 30 kilómetros —es decir, clasificado como actividad cortical—, fue percibido con fuerza en Bogotá, Manizales, el Valle del Cauca y otras regiones del país, lo que desencadenó evacuaciones masivas de viviendas y edificaciones en plena madrugada. Cientos de ciudadanos salieron en pijama a parqueaderos, zonas verdes y exteriores de conjuntos residenciales ante el temblor que, según el reporte preliminar del Servicio Geológico Colombiano (SGC), tuvo réplicas posteriores.
De acuerdo con el organismo técnico, hasta las 5:45 a. m. se habían detectado cinco réplicas con magnitudes que oscilaron entre 2,1 y 3,5, todas asociadas al mismo epicentro en el municipio tolimense. La entidad confirmó que el movimiento fue captado por la Red Sismológica Nacional y que sus estaciones continúan monitoreando el comportamiento de la zona, donde los reportes ciudadanos se multiplicaron en pocos minutos: a las 5:40 a. m. se habían recibido más de mil reportes desde Bogotá, 940 desde el Valle del Cauca y 460 desde el Tolima, una señal de la amplitud del sacudón en el centro y occidente del país.
Una secuencia sísmica que comenzó en septiembre
El evento no es aislado. Chaparral ha sido escenario de una secuencia sísmica que inició el 20 de septiembre de 2026 y que no tiene precedentes similares desde el inicio de operaciones de la Red Sismológica Nacional. Entre el 20 y el 30 de septiembre se registraron más de 1.100 sismos con magnitudes superiores a 2,0, y en octubre se reportaron movimientos de magnitud 3,0 y 3,3 en la misma zona. La explicación técnica apunta a que el Tolima cuenta con fallas geológicas activas, y gran parte de los temblores de esta secuencia han tenido profundidad inferior a 30 kilómetros, lo que contribuye a que sean percibidos con mayor intensidad por la población.
«Se registró un sismo de magnitud 5,6»
Carolina García Londoño, directora técnica de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano
Las autoridades locales se pronunciaron rápidamente. Ni la Alcaldía de Bogotá, que dirige Carlos Fernando Galán, ni la Gobernación de Cundinamarca, a cargo de Jorge Emilio Rey Ángel, reportaron afectaciones materiales o personas lesionadas tras el temblor. En redes sociales circulaban videos que mostraban lámparas moviéndose de lado a lado, alarmas de evacuación sonando en conjuntos residenciales y vehículos sacudiéndose en parqueaderos, imágenes que reflejan la angustia de miles de familias que abandonaron sus camas en la madrugada.
Recomendaciones y vigilancia permanente
El Servicio Geológico Colombiano insistió en su llamado a mantener la calma y a atender las indicaciones de las autoridades locales, así como a consultar únicamente los canales institucionales para evitar la desinformación. La entidad mantiene la vigilancia sobre la secuencia sísmica mediante las estaciones instaladas en la zona y el análisis de los reportes ciudadanos, que en esta ocasión se convirtieron en una herramienta clave para dimensionar la percepción del evento en distintos departamentos.
El contexto regional añade preocupación en la capital caldense: Manizales fue uno de los municipios más afectados por el terremoto del 10 de agosto de 2026, por lo que cada movimiento telúrico percibido en la ciudad revive la memoria de esa emergencia y activa protocolos de evacuación entre sus habitantes. Mientras el SGC continúa evaluando la evolución de la secuencia en Chaparral, las autoridades reiteraron que la prioridad es la prevención y el seguimiento técnico permanente a las fallas activas del Tolima, una zona que en menos de dos meses ha demostrado una actividad sísmica inusual y sostenida.










