Tras diez días del devastador sismo de magnitud 7,4 que sacudió el centro del país el pasado lunes 10 de agosto de 2026 a las 7:34 de la mañana, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, un gigantesco operativo de búsqueda y rescate ha logrado rescatar con vida a 349 personas y recuperar los cuerpos de 213 fallecidos, según el más reciente balance oficial entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). En estas intensas labores, que comenzaron casi de inmediato tras el terremoto, han participado un total de 1.849 rescatistas pertenecientes a 54 grupos especializados, entre los que se incluyen 16 equipos de búsqueda y rescate urbano (Usar) colombianos y contingentes internacionales provenientes de Estados Unidos, Ecuador, México e Israel.
Estos equipos han trabajado de manera ininterrumpida durante más de 216 horas, el equivalente a nueve días continuos, desplegados en diez frentes de trabajo en los departamentos más afectados por el sismo: Risaralda, Valle del Cauca, Chocó, Caldas y Quindío. En las ciudades de Quibdó, Cali, Manizales, Pereira y Cartago se ha concentrado el monitoreo y las acciones de respuesta. Cabe destacar que la delegación israelí, tras su exhaustiva evaluación, informó a las autoridades que no encontró indicios de sobrevivientes en las estructuras colapsadas, siendo todos los hallazgos correspondientes a personas fallecidas. Paralelamente a la búsqueda de víctimas humanas, una labor silenciosa pero significativa ha sido el rescate de 1.044 animales que han sido puestos a salvo de las zonas de desastre.
Una movilización humanitaria sin precedentes desde Bogotá
Mientras el suelo aún temblaba en el eje cafetero y el occidente del país, desde Bogotá se articulaba una de las operaciones de ayuda humanitaria más grandes de la historia reciente. La capital colombiana se convirtió en el principal centro de acopio y coordinación de asistencia, logrando enviar a las zonas afectadas un total de 2.640 toneladas de ayuda. Estos envíos, que comenzaron a movilizarse a partir del miércoles 12 de agosto, incluyen alimentos, medicamentos, insumos médicos, elementos para alojamiento temporal y equipos de potabilización de agua, y están destinados a los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca, Chocó, Caldas y Quindío. La Secretaría Distrital de Gobierno (SDG) y otras entidades han documentado en redes sociales la llegada de los camiones, destacando la transparencia y la trazabilidad de cada donación, mientras la Ungrd confirmó que ministros y equipos técnicos permanecen en el territorio para acompañar la respuesta y evaluar los daños.
A la solidaridad nacional se sumó la comunidad internacional. A las 2.640 toneladas enviadas por Bogotá se agregan más de 270 toneladas de asistencia humanitaria internacional procedentes de países como El Salvador, México, Perú, Chile, Israel, China e India. Para gestionar la magnitud de la catástrofe, se activaron mecanismos globales como la Carta Internacional y el Sistema de Coordinación de Respuesta a Desastres (DRCS) de la NASA, lo que permitió obtener 250 imágenes satelitales de alta resolución para evaluar los daños. En el terreno, la logística ha sido apoyada por 16 pilotos y 16 drones que sobrevuelan las áreas más difíciles.
Evaluación de estructuras y restablecimiento de servicios
A diez días del sismo, las autoridades no solo se concentran en las operaciones de rescate, sino también en la evaluación de edificaciones y en el restablecimiento de servicios básicos esenciales como energía, gas, telecomunicaciones y accesibilidad vial. Ingenieros estructurales y especialistas de la Ungrd recorren las zonas devastadas para dictaminar la habitabilidad de las construcciones y prevenir nuevos riesgos. Para apoyar a las familias que han perdido todo, se activaron mecanismos como el Fondo Milagro y ayudas económicas para los familiares de las víctimas a través de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres).
En Bogotá, la solidaridad con las víctimas se ha canalizado a través de una cuenta bancaria especial habilitada por la Cruz Roja Colombiana Seccional Bogotá-Cundinamarca, así como la plataforma Bre-B y un código QR. Adicionalmente, se han instalado puntos de acopio avalados por organizaciones como la Fundación Minuto de Dios, donde los ciudadanos pueden depositar sus donaciones, demostrando que, a pesar de la distancia, la capital del país se mantiene unida al lado de los damnificados por esta tragedia. Las labores continúan sin descanso, mientras la esperanza de encontrar más sobrevivientes y la certeza de una larga reconstrucción marcan el pulso de una nación golpeada, pero resiliente.










