Mauricio «Mao» Molina rompió en llanto al recordar el título que Independiente Medellín conquistó en el Torneo Finalización de 2002, el mismo que puso fin a 45 años de sequía para el club antioqueño, pero también el que llegó demasiado tarde para su abuelo. En entrevista con Elfanfatal, publicada el lunes 2 de noviembre de 2026, el exvolante reveló que su abuelo, hincha irreductible del DIM, falleció antes de poder verlo campeón, una ausencia que marcó para siempre la celebración de aquel logro.
Molina, formado en la órbita del fútbol antioqueño y criado en Bello en una casa donde el rojo se respiraba desde la cuna, contó que el vínculo con el Medellín viene de familia. Su padre era «re fanático a Medellín, pero a morir», y sus tíos y su abuelo compartían la misma devoción. Aquel abuelo, sin embargo, ya atravesaba un problema degenerativo de artritis que lo tenía casi postrado en la cama, y su manera de seguir al equipo era el radiecito. De la cama a la radio, partido tras partido, con una ilusión que se renovaba cada temporada y se apagaba siempre en diciembre.
El gol en Pasto y la tercera para el abuelo
La final de aquel Torneo Finalización 2002 se definió en dos capítulos. El 18 de diciembre, en el Atanasio Girardot, el DIM se impuso 2-0 con gol de Robinson Muñoz y un autogol de Julio Valencia. Cuatro días después, el 22 de diciembre, la serie se cerró en el Estadio Departamental Libertad de San Juan de Pasto, donde Molina marcó de tiro libre al minuto 28 para poner el 3-0 global. Fue entonces cuando el volante corrió a celebrar de una manera que quedaría en la memoria: haciendo la tercera, el gesto con el que honró a su abuelo.
El partido, dirigido por Víctor Luna en el banquillo, terminó con nueve jugadores tras las expulsiones de Molina y de Luis «Pancer» Carvajal, y el Deportivo Pasto descontó al minuto 57 con un gol de taco de Walter Escobar. Pero el marcador ya no se movería y el Medellín, después de 45 años sin consagraciones desde aquel lejano título de 1957, alcanzaba su tercera estrella.
«Cuando le ganamos a Pasto yo celebro haciendo la tercera para mi abuelo, él murió antes, no me pudo ver campeón hombre qué falla, y con mi papá teníamos una relación dura, para él fue una alegría, pero disfruté con él»
Mauricio «Mao» Molina, exfutbolista
El relato de Molina sobre la devoción de su abuelo es el retrato de toda una generación de hinchas del Medellín, acostumbrada a la espera. «Y era siempre, escuchaba él: este año sí. Y era este año, ¿no? Y terminaba el año y era la misma desilusión», rememoró el exjugador, que también recordó los viajes desde Bello hasta el Atanasio Girardot para ocupar la tribuna Norte, vestida de rojo, junto a su padre.
De recogebolas en Nacional a la gloria con el DIM
La historia de Molina con el fútbol de Antioquia tiene un capítulo previo poco conocido por el gran público: antes de ser profesional fue recogebolas de Atlético Nacional. «A mí me tocó el título de Nacional de 1991. Inclusive, la foto del equipo que fue titular ese día, yo soy el único que aparezco», contó entre risas. Alternaba así los partidos del DIM a los que asistía con su padre con el trabajo en el club verde, una mezcla que retrata su relación temprana con el balompié.
Veinticuatro años después de aquella consagración, el testimonio de Molina vuelve a tomar relevancia por su carga emocional. El título de 2002 quedó ligado para siempre a la figura de su abuelo, el hombre que escuchaba los partidos desde la cama y que nunca pudo verlo levantar el trofeo. «Él murió antes, no me pudo ver, hombre, qué falla», insistió el exvolante, para quien aquel gesto de la tercera en la cancha de Pasto fue, más que una celebración, una despedida.










