Ideralvaro Perilla Barroso, de 41 años, aceptó ante un juez su responsabilidad en el feminicidio de su compañera sentimental, una mujer de 24 años a quien asesinó con nueve puñaladas en una vivienda rural del corregimiento La Paila, en el municipio de Zarzal, norte del Valle del Cauca. El ataque ocurrió el 21 de octubre de 2026 y, tras la imputación de cargos por feminicidio agravado, el procesado fue recluido en un centro carcelario.
La captura de Perilla Barroso se produjo en flagrancia después de que el hermano de la víctima, quien presenció la agresión, diera aviso a las autoridades. La Policía Nacional logró identificar y detener al hombre en el mismo lugar de los hechos. La Fiscalía Seccional Valle del Cauca, a cargo de la investigación, documentó además antecedentes de violencia física y verbal durante la convivencia de la pareja, lo que refuerza la hipótesis de un crimen por razones de género.
Celos y violencia: el trasfondo del crimen
Según el comunicado oficial de la Fiscalía, el móvil del ataque estaría relacionado con un episodio de celos desatado por una llamada telefónica que la víctima recibió momentos antes de ser atacada. «Una llamada telefónica por parte de la víctima habría desatado un episodio de celos en el ahora procesado», señaló el ente acusador. La investigación también recopiló testimonios que dan cuenta de agresiones físicas y verbales reiteradas, lo que llevó a la imputación del delito de feminicidio agravado, que se aplica cuando el asesinato ocurre en un contexto de violencia en una relación afectiva o por razones de género.
«Una llamada telefónica por parte de la víctima habría desatado un episodio de celos en el ahora procesado»
Fiscalía General de la Nación
Otro caso de violencia machista en el Magdalena
En un caso separado, la Fiscalía judicializó a un hombre por intento de feminicidio en el corregimiento de Orihueca, zona bananera del Magdalena. El 21 de agosto de 2026, el procesado golpeó a su compañera permanente, de 18 años, con un objeto contundente, causándole lesiones de tal gravedad que requirió su traslado a un hospital en Santa Marta. La víctima había sufrido agresiones físicas, psicológicas y económicas de manera reiterada. El hombre fue imputado por feminicidio en grado de tentativa agravado, cargo que no aceptó, y un juez ordenó su reclusión preventiva en un centro carcelario.
Estos dos casos reflejan la persistencia de la violencia contra las mujeres en el país y la importancia de las rutas de atención y denuncia. Las autoridades insisten en que la denuncia temprana puede prevenir desenlaces fatales y recuerdan que existen líneas de atención para víctimas de violencia de género.










