Aida Victoria Merlano admite crisis emocional por proceso legal de custodia

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Aida Victoria Merlano, creadora de contenido barranquillera con más de siete millones de seguidores en Instagram, reveló a través de sus historias en esa red social que atraviesa un quebranto emocional y que se encuentra en un «break obligatorio» como consecuencia del proceso legal que mantiene con su expareja, el empresario Juan David Tejada, conocido públicamente como «El Agropecuario», por la custodia de su hijo Emiliano. La comunicadora admitió que la depresión y las crisis de ansiedad la han obligado a apartarse de las plataformas que, además de ser su vitrina, son su principal fuente de ingresos, en medio de una disputa familiar que se libra simultáneamente en el terreno judicial y en el escenario mediático.

La publicación de Merlano se produjo días después de que Tejada divulgara un comunicado titulado «Denuncia pública», fechado el 24 de octubre, en el que aseguró que autorizó una salida temporal del menor hacia Panamá con un plazo de regreso que, según su versión, venció el 3 de agosto de 2026 sin que el niño hubiera retornado a Colombia. El empresario sostuvo en ese documento que desconoce el paradero del pequeño y que se le ha impedido verlo y mantener comunicación con él, lo que desencadenó una cadena de pronunciamientos públicos entre ambas partes y una ola de especulaciones en redes sociales.

«Mi hijo es mi talón de Aquiles»

En las grabaciones y textos que compartió con su audiencia, la creadora de contenido explicó que su ausencia no obedecía a una decisión comercial ni a una estrategia de mercadeo, sino a una necesidad de salud mental. Merlano reconoció que los últimos meses han sido especialmente difíciles y que, aunque suele proyectar una imagen de fortaleza, hay jornadas en las que la ansiedad la supera por completo y no logra levantarse de la cama. Sus palabras, sin embargo, no tardaron en convertirse en el centro de la conversación digital, donde sus seguidores alternan entre el respaldo y la exigencia de explicaciones sobre la situación del menor.

«Andaba viendo mi DM y yo sé que hay gente muy preocupada por mi ausencia porque aparte de que las redes sociales son mi trabajo. Yo amo estar aquí mucho, pero estoy en un break obligatorio, pues mi salud mental lo exigía. Estos últimos meses han sido complicados y yo no soy la Mujer Maravilla, aunque a veces a mí se me olvida»

Aida Victoria Merlano, creadora de contenido

La barranquillera también se refirió al origen de su desbordamiento emocional y situó el foco en la maternidad bajo presión. Afirmó que su fortaleza habitual se quiebra cuando el conflicto involucra a su hijo, y sostuvo que utiliza la oración como un recurso para encontrar calma en medio de la incertidumbre jurídica. Su relato combina momentos de entereza con otros de evidente fragilidad, en los que asegura querer únicamente abrazar a Emiliano y llorar, aunque también insiste en que ver el rostro del bebé hace que cada dificultad valga la pena.

«Yo soy una persona muy fuerte, a mí todo me importa un carajo, pero mi hijo es mi talón de Aquiles. Y cuando usan a mi hijo para intentar lastimarme, desafortunadamente, pues lo consiguen»

Aida Victoria Merlano, creadora de contenido

En la misma línea, la influenciadora describió la montaña rusa anímica que atraviesa desde que estalló la controversia y admitió que la espiritualidad le ha dado una tranquilidad que no encontraba en otro lugar, aunque ello no la exime de los episodios más duros. «Yo me he aferrado mucho a Dios y honestamente, la oración me ha dado una paz impresionante. Pero hay días en los que humanamente mi ansiedad se desborda y no me puedo parar de la cama», expresó, y añadió que su estado oscila entre la sensación de que nada la derriba y la de sentirse aplastada por el peso de una mosca.

La disputa judicial que avanza en paralelo

Mientras Merlano habla de su salud mental, el frente legal sigue abierto. Tejada informó que inició un procedimiento de restitución internacional ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y que puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, con el argumento de que el menor salió del país con destino a Panamá bajo una autorización temporal que no se cumplió en los términos pactados. De acuerdo con su versión, actualmente desconoce la ubicación exacta del niño, con quién convive y qué personas lo rodean, además de que se le ha impedido el contacto con él.

Por su parte, Merlano habría interpuesto una demanda de privación de la patria potestad contra Tejada ante un juzgado de Barranquilla, una actuación que el equipo jurídico del empresario cuestiona por competencia territorial. A esto se suman versiones sobre un posible traslado del menor a Bahamas sin autorización paterna, lo que incrementó la tensión entre las partes y añadió capítulos a un enfrentamiento que se sigue en tiempo real por las redes sociales de ambos.

Un conflicto expuesto a la luz de las cámaras

El comunicado de Tejada estuvo acompañado de un afiche con la leyenda «SOS se busca Emiliano», un recurso que apeló a la sensibilidad de la audiencia y que rápidamente circuló entre seguidores de uno y otro lado. La respuesta de Merlano llegó días más tarde con un video en el que recorre Río de Janeiro con camisetas de la selección brasileña y en el que, en una de las imágenes, aparece cargando a Emiliano de espaldas, un gesto que muchos interpretaron como una demostración de que el niño se encuentra bajo su cuidado. Poco después, la creadora de contenido publicó un mensaje irónico en el que aseguró haber olvidado contarles a sus seguidoras que durante todo ese tiempo había estado viviendo en Brasil y que ya casi dominaba el portugués.

La historia de Merlano y Tejada condensa una tensión que excede lo judicial: la de una maternidad expuesta permanentemente al escrutinio de millones de personas, donde cada publicación se convierte en prueba, cada silencio en sospecha y cada crisis personal en material de conversación pública. Entre la ansiedad que la mantiene algunos días sin levantarse de la cama y la determinación que dice recuperar cuando piensa en su hijo, la creadora de contenido insiste en que su retiro no es definitivo y que volverá cuando su salud mental lo permita, mientras el proceso por la custodia de Emiliano continúa su curso lejos de las cámaras y cerca, inevitablemente, de ellas.

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