El alcalde de Coello, Santiago Herrera, denunció que “manos criminales” estarían provocando la reactivación de incendios forestales en el municipio, en medio de una emergencia ambiental que ya ha consumido más de 30.000 hectáreas en todo el departamento del Tolima. Durante el más reciente Puesto de Mando Unificado, el mandatario local señaló que los equipos de emergencia logran controlar un foco y, de inmediato, aparece otro en puntos distantes, además del hallazgo de elementos ajenos al entorno natural en las zonas afectadas. “Apagamos, pero nos prenden otro”, escribió el alcalde en sus redes sociales, mientras que en entrevista con Blu Radio aseguró que, aunque no hay claridad sobre los responsables, existen evidencias de que posiblemente haya manos intentando generar estos incendios.
La hipótesis del alcalde descarta la presencia de grupos armados o cultivos ilícitos en el municipio, pues según explicó, “no sería como lógico el tema de cultivos ilícitos. Yo creo que es un tema de desestabilizar la institucionalidad”. Esta visión contrasta con la del ministro del Interior, Rodrigo Lara, quien sugirió la participación de disidencias de las Farc y redes de minería ilegal. No obstante, Herrera insiste en que en Coello no hay presencia de esos actores y que la motivación podría ser generar caos e inestabilidad. La emergencia, que ha puesto en riesgo infraestructura energética crítica en el sector de Gualanday —incluyendo redes de combustibles y gas domiciliario—, superó la capacidad de respuesta local, por lo que se solicitó ayuda al Gobierno nacional y a organismos internacionales.
Despliegue de recursos y medidas de seguridad
Ante la crítica situación, más de 150 unidades expertas en incendios y atención de desastres han sido desplegadas, apoyadas por 20 carrotanques que trabajan en la zona. El gasto logístico diario asciende a entre 5 y 6 millones de pesos solo en combustible y alimentación para los equipos, un esfuerzo considerable para un municipio de sexta categoría con presupuesto limitado. La Gobernación del Tolima estableció un Puesto de Mando Unificado permanente en el Cenop (Escuela Internacional de Entrenamiento de la Policía) para coordinar la respuesta, y se restringió el ingreso de civiles a las zonas de operaciones, prohibiendo caravanas y concentraciones espontáneas. Las ayudas deben canalizarse exclusivamente a través de organismos institucionales.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se pronunció con dureza: “Una cosa es clara: quien incendia nuestros campos, pone en peligro a familias enteras o sabotea a quienes combaten el fuego es un criminal y será tratado como tal”. El mandatario ordenó reforzar la presencia de la fuerza pública y solicitar apoyo internacional a Chile y Estados Unidos. Además, se identificó un patrón de alteración del orden público durante la atención de emergencias, como la incineración de un bus mientras bomberos combatían incendios en otra localidad. El alcalde Herrera instó a la población a reportar cualquier comportamiento sospechoso en zonas rurales, mientras las investigaciones continúan sin que hasta el momento se haya identificado a los responsables de los incendios.










