El alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, denunció que él y su familia han sido víctimas de amenazas de muerte provenientes del Clan del Golfo y la banda Los Norteños, en represalia directa por la estrategia de seguridad que ha implementado su administración contra las economías ilícitas y el control territorial de estos grupos criminales. La advertencia llegó tras labores de inteligencia de las autoridades, y el mandatario decidió hacer pública la situación a través de su cuenta de X, solicitando medidas especiales de protección al Gobierno nacional, el Ministerio del Interior, la Procuraduría, la Defensoría, la Fiscalía, la UNP, la Policía, el Ejército y la Armada. La situación pone en riesgo no solo su vida, sino la de su núcleo familiar, en un contexto donde otros alcaldes como Alex Char en Barranquilla y Carlos Fernando Galán en Bogotá han enfrentado amenazas similares.
El origen de las intimidaciones está directamente ligado al éxito del modelo de seguridad integral que Acuña ha liderado, basado en el Bloque de Búsqueda contra Bandas Criminales, una articulación entre la Alcaldía, el Ejército, la Armada y la Policía Nacional. Este modelo ha transformado a Sincelejo en una de las ciudades más seguras de Colombia, según reconocimientos recientes, y se sustenta en patrullajes permanentes, operativos de prevención y labores de inteligencia en las zonas más afectadas por la criminalidad. Las cifras del primer semestre de 2026 son contundentes: se redujo en un 60% el hurto a personas, un 86% el hurto a entidades bancarias, un 19% el hurto a residencias, un 15% el hurto a comercios, un 67% el robo de automóviles y un 21% el robo de motocicletas. Además, las lesiones personales cayeron un 19%, el hurto de celulares un 33% y los delitos sexuales un 18%.
Resultados que incomodan al crimen organizado
Los operativos del Bloque de Búsqueda han llevado a la captura de 1.378 delincuentes y a la incautación de 99 armas de fuego. Pero quizás el golpe más duro a las finanzas criminales ha sido el decomiso de más de 960 kilogramos de estupefacientes, un aumento del 714% en comparación con 2025, cuyo valor en el mercado ilícito se estima en 10 mil millones de pesos. Estas cifras explican por qué los grupos armados han puesto la mira en el alcalde y su familia, viendo en su gestión una amenaza directa a sus economías ilegales y su control territorial en la región de Sucre.
Frente a la adversidad, Acuña reiteró su compromiso con la seguridad de Sincelejo. “Seguiremos enfrentando a la criminalidad con nuestro modelo de seguridad integral y el Bloque de Búsqueda contra Bandas Criminales, que ha permitido que Sincelejo sea reconocida como una de las ciudades más seguras de Colombia”, escribió en su cuenta de X. La postura del mandatario ha recibido respaldo incluso desde la esfera nacional. En declaraciones recogidas por El Tiempo, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, señaló: “A uno puede, o no gustar el alcalde de Sincelejo, pero ha dado resultados en materia de seguridad, estamos de acuerdo, a pesar de que no tiene el apoyo del Gobierno nacional y el programa que ha implementado la Alcaldía de Sincelejo ha resultado muy exitoso”. Este reconocimiento contrasta con la postura del presidente saliente Gustavo Petro, quien había atribuido las reducciones en inseguridad al programa Jóvenes de Paz, mientras que la administración local demuestra con hechos un modelo propio efectivo.
Un llamado a la protección institucional
La solicitud de medidas especiales del alcalde Acuña pone de manifiesto la vulnerabilidad de los mandatarios locales que se enfrentan directamente a estructuras criminales. En su petición, dirigida a todas las instituciones del Estado colombiano, busca no solo garantizar su seguridad y la de su familia, sino también la continuidad de una política que ha demostrado resultados tangibles en la reducción de la delincuencia. Mientras tanto, la ciudad de Sincelejo se mantiene como un ejemplo de cómo la articulación entre la fuerza pública y la administración local puede cambiar las condiciones de seguridad, aunque ello implique convertirse en blanco de las amenazas de quienes se benefician del delito.












