La Alianza Pública para el Desarrollo Integral, Aldesarrollo, entidad que reúne a universidades públicas colombianas, completó la primera entrega de más de ocho toneladas de asistencia humanitaria destinada a las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto de 2026. La ayuda, compuesta por alimentos, agua potable, medicamentos y colchonetas, se concentró en los municipios de Cali, en el Valle del Cauca, y Quibdó, en el Chocó, como parte de un operativo logístico de recolección y distribución para mitigar los impactos del desastre sísmico.
El balance oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, con corte al 26 de agosto de 2026, reportó afectaciones en 16 departamentos y 494 municipios, con más de 406.000 personas damnificadas, 331 fallecidos, 4.449 heridos y 240 desaparecidos. Los daños incluyen viviendas, edificaciones públicas, centros de salud, instituciones educativas, vías, puentes, aeropuertos y redes de acueducto. Ante este panorama, Aldesarrollo desplegó su capacidad logística para hacer llegar los primeros cargamentos a las zonas más golpeadas por el sismo, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.
Respuesta sostenida frente a la crisis
Voceros de la entidad confirmaron que esta primera entrega representa únicamente el inicio de una respuesta más amplia y sostenida. «Esta primera entrega es solo el comienzo de una respuesta sostenida frente a la crisis», señalaron, al tiempo que anunciaron la continuidad del operativo durante las próximas semanas. La organización y sus aliados hicieron un llamado público a mantener abiertos los canales de donación y a sostener el apoyo comunitario durante la fase de reconstrucción, pues los datos de la Ungrd son preliminares y continúan los censos y las labores de rescate en las zonas rurales de difícil acceso.
Paralelamente, el país atiende otras emergencias, como un sismo de magnitud 5,4 registrado en Los Santos, Santander, e incendios forestales asociados al fenómeno de El Niño, todo mientras el nuevo gobierno, que lleva menos de un mes en funciones, enfrenta los primeros desafíos en materia de gestión del riesgo. En medio de la tragedia, también se reportaron actos de solidaridad ciudadana: voluntarios recogieron toneladas de ayuda en el estadio El Campín de Bogotá y se registró el rescate de animales que habían quedado atrapados entre los escombros, evidenciando la movilización de distintos sectores de la sociedad ante la magnitud de la catástrofe.










