El senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, se perfila como el principal candidato a la Presidencia del Senado con el respaldo explícito del presidente electo Abelardo de la Espriella, con quien sostiene una amistad de casi tres décadas forjada desde sus épocas de estudiantes de Derecho. La postulación de Deluque se da en medio de la disputa por la dirección del nuevo Congreso en Bogotá, y responde tanto a la lealtad temprana que el guajiro mostró hacia De la Espriella cuando la mayoría de su partido se inclinaba por la candidatura de Paloma Valencia, del Centro Democrático, como a la valoración que el entorno del presidente electo hace de su respaldo político. Se le atribuye, además, una parte importante de los más de 126.000 votos que De la Espriella recibió en la segunda vuelta presidencial, lo que consolida su influencia en la costa Caribe.
La carrera de Deluque en el Congreso arrancó en 2010 con 24.453 votos, y en su elección más reciente superó los 113.000 sufragios, reflejando un crecimiento sostenido durante cuatro períodos consecutivos. En sus 16 años de actividad legislativa ha presentado o coadyuvado cerca de 150 proyectos de ley, once de autoría propia que fueron aprobados entre 2018 y 2022, según la firma Orza. Entre sus iniciativas destacan el voto obligatorio con sanciones, la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido, el cannabis de uso recreativo, la creación de un banco nacional de datos genéticos, la ley anti-clanes políticos y el reconocimiento de Riohacha como Distrito Especial Turístico y Cultural. También impulsó un homenaje a Rafael Escalona y logró normas como las Salinas Marítimas de Manaure, la estampilla prohospitales públicos de La Guajira, los 500 años de Dibulla y el Servicio Social Pdet. Su estructura política en La Guajira proviene de la maquinaria Nueva Guajira, liderada por su padre Hernando Deluque, exgobernador anulado por fraude electoral y condenado por contratación irregular, y hoy se proyecta a través de Nueva Fuerza Guajira.
Lealtad temprana y vínculo con el Gobierno entrante
La relación con De la Espriella, nacida en las aulas universitarias, se fortaleció cuando Deluque decidió apoyar su candidatura presidencial desde el inicio, mientras la mayoría del Partido de la U respaldaba a Paloma Valencia. Ese gesto de lealtad, sumado a los votos que el senador movilizó en la segunda vuelta —más de 126.000—, lo convirtieron en un activo clave para el nuevo Gobierno. Sin embargo, su candidatura ha reavivado críticas del Centro Democrático, que cuestiona su voto a favor de reformas del presidente Gustavo Petro: la primera reforma tributaria, el Plan Nacional de Desarrollo, las reformas política, agraria y educativa, la regulación del cannabis para uso adulto, la creación de la jurisdicción agraria y la ley de Paz Total, que apoyó en los cuatro debates. En contraste, sobre Honorio Henríquez, su competidor del Centro Democrático por la Presidencia del Senado, fuentes de ese partido aseguran que “ese sí fue un opositor de pura cepa”. Deluque se defiende y explica su postura: “Yo soy un opositor racional. Voté para que el Gobierno pudiera iniciar trámites de paz porque soy un hombre de paz, pero también de firmeza. Cuando la paz no funciona, hay que combatir la delincuencia”, declaró a la revista Cambio.
El senador también enfrenta cuestionamientos por su presunta cercanía con contratistas del Icbf investigados por irregularidades, señalamientos que ha rechazado. En otro frente, la firma Estrategia y Poder, de Carlos Suárez, figura del círculo cercano del presidente electo De la Espriella, recibió 83,3 millones de pesos de la campaña de Deluque por conceptos de publicidad y asesoría política, un vínculo que ha sido observado con atención por la opinión pública. Nacido en Bogotá pero criado en Riohacha, Deluque ha hecho de su apellido un peso específico en La Guajira. Antes de la política, fue presidente del Gremio de Televisión por Suscripción y Satelital, y en su trayectoria legislativa presidió la Cámara de Representantes entre 2015 y 2016, y la Comisión Primera entre 2020 y 2021. Ahora, con el respaldo del presidente electo y la experiencia de cuatro períodos en el Congreso, busca dirigir el Senado en un momento de recomposición de mayorías.












