Alimentos explican 22% de inflación en Colombia por lluvias y bloqueos

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La inflación de alimentos continúa siendo uno de los principales motores del encarecimiento del costo de vida en Colombia durante el primer semestre de 2026, según un análisis de la firma internacional Oxford Economics. El informe señala que tres factores confluyeron para presionar los precios: lluvias atípicas durante el primer trimestre, bloqueos en corredores viales estratégicos y el aumento de los costos laborales. A esto se suma el impacto del conflicto en Medio Oriente, que ha elevado los precios globales de la energía y los fertilizantes, encareciendo la producción agropecuaria. La firma proyecta que el precio del petróleo podría alcanzar los 118 dólares por barril en el segundo trimestre, para luego descender gradualmente hasta unos 79 dólares hacia el cierre del año.

De acuerdo con el informe, los alimentos frescos han sido los más afectados. En abril de 2026, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas aportó 1,27 puntos porcentuales a la inflación anual, y los productos de la canasta básica explican cerca del 22% de la inflación acumulada durante el año. Las lluvias intensas registradas en febrero provocaron 11 cierres viales totales y 21 pasos restringidos en regiones clave, lo que dificultó las cosechas y la logística de distribución. Los bloqueos en las vías incrementaron los costos de transporte, y los mayores costos laborales y energéticos se trasladaron directamente a los precios finales que pagan los hogares. El análisis menciona al avicultor Melquisedec Guerrero en el contexto de las protestas que reflejan la tensión del sector productivo.

Colombia no es el único país que enfrenta este fenómeno. Oxford Economics advierte que México y Perú también registran presiones inflacionarias en los alimentos frescos, aunque la tendencia en la región podría ser temporal. La firma señala que los incrementos en productos perecederos suelen ser seguidos por períodos de corrección una vez se normalizan las condiciones climáticas y la oferta. Sin embargo, las proyecciones dependen de la evolución de las restricciones chinas a las exportaciones de fertilizantes, las tensiones geopolíticas y la capacidad de los productores para absorber los costos.

Un factor determinante es el comportamiento de los granos. Los de consumo directo, como arroz, trigo y maíz blanco, afectan con mayor fuerza la inflación de alimentos por su peso en la dieta básica de los colombianos. En tanto, granos como la soya, el sorgo y el maíz amarillo impactan de forma indirecta al emplearse en la alimentación animal, lo que repercute en los precios de carnes, huevos y aceites. La firma proyecta que la reducción gradual en los precios internacionales del petróleo hacia finales de 2026 podría aliviar los costos de fertilizantes como la urea, lo que daría un respiro al sector agropecuario y, eventualmente, a los consumidores.

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