El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó un sismo de magnitud 5 en Congregación Reforma, México, el lunes 13 de julio a las 20:19 horas, hora local. El movimiento telúrico, registrado con una profundidad de 80 kilómetros, fue medido por el organismo colombiano utilizando la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), la misma que se aplica para evaluar la intensidad de los temblores dentro del territorio nacional.
Si bien el SGC no especificó los municipios afectados ni la causa directa del evento, el contexto geológico indica que la región mexicana se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico. Colombia comparte esta misma compleja dinámica tectónica, pues está ubicada en una zona donde convergen las placas de Nazca con la Sudamericana y la placa del Caribe con la Sudamericana, generando dos áreas de subducción que explican la alta actividad sísmica del país.
Una región propensa a los sismos
El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra el 75% de los volcanes del mundo y es escenario del 80% de los sismos más fuertes del planeta. En Colombia, departamentos como Nariño, Chocó, Caldas y Santander presentan la mayor actividad sísmica. De hecho, el municipio de Los Santos, en Santander, es considerado la segunda zona más sísmica del mundo. La información del SGC sobre este temblor en México es preliminar y puede estar sujeta a cambios tanto en magnitud como en ubicación.
La escala de medición en Colombia
En Colombia, la intensidad de los sismos se mide con la escala EMS-98, que va de intensidad 2 a 7 o más. Los niveles superiores a 7 implican daño severo en estructuras y construcciones. Aunque el sismo reportado el lunes ocurrió en México, la metodología empleada por el SGC para su análisis es la misma que se utiliza para monitorear la actividad sísmica local, donde la historia registra eventos de gran impacto.
La lista de los cinco sismos más mortíferos en Colombia incluye el terremoto de Ecuador-Colombia de 1868, con 70 mil víctimas; el de Cúcuta en 1875, con una magnitud estimada entre 7.5 y 8.5; el sismo y tsunami de 1906, de magnitud 8.8, que dejó 1.500 muertos; el terremoto de Páez en 1994, de magnitud 6.4 y 800 víctimas; y el del Eje Cafetero en 1999, de magnitud 6.2, que causó más de mil muertos. Estos datos históricos no están directamente vinculados al sismo reportado en México, pero sirven para contextualizar la constante amenaza sísmica que comparten ambas naciones dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico.












