En la ceremonia de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, celebrada el 7 de agosto de 2026 en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, la nueva primera dama, Ana Lucía Pineda, marcó un hito en la moda colombiana al lucir un diseño de la reconocida Silvia Tcherassi. El conjunto de dos piezas, confeccionado en satén rosa empolvado, combinaba una falda midi tejida con un blazer adornado con un lazo lateral, complementado con joyería minimalista y maquillaje natural. Esta elección no solo resaltó la elegancia de la primera dama, sino que también reafirmó su compromiso de impulsar la industria textil y los emprendimientos nacionales, evitando marcas extranjeras en sus apariciones oficiales.
El traje sastre, valorado en más de cinco millones de pesos colombianos, se inscribe en una categoría de piezas similares cuyo precio en catálogos oscila entre los 3.300.000 y 2.900.000 pesos. La apuesta de Ana Lucía Pineda por este diseño buscó exaltar el trabajo de los artesanos y diseñadores del país, rompiendo la silueta tradicional del traje sastre mediante la combinación de texturas tejidas y una estructura definida. La primera dama ha manifestado su determinación de no vestir prendas internacionales durante su gestión, fortaleciendo así la proyección cultural de Colombia a través de la moda.
El respaldo a la moda colombiana
Silvia Tcherassi, diseñadora barranquillera con proyección internacional, fue la artífice de esta pieza que simboliza el nuevo enfoque de la Casa de Nariño hacia la identidad nacional. La creadora fue designada por el gobierno como Embajadora Ad Honorem de la Moda, la Creatividad y la Identidad de Colombia, un reconocimiento que refuerza su papel como referente en el sector. La elección de Tcherassi para este evento de alto perfil no solo destacó su talento, sino que también envió un mensaje claro sobre la importancia de valorar el diseño local en escenarios que tradicionalmente han estado dominados por firmas extranjeras.
El evento fue cubierto por reconocidos fotógrafos como Mauricio Dueñas Castañeda y Jorge Gil, de las agencias EFE y Reuters, lo que garantizó una amplia difusión internacional de la imagen de la primera dama y su mensaje de apoyo a la moda colombiana. Con esta decisión, Ana Lucía Pineda se suma a una tendencia creciente entre líderes latinoamericanos que buscan posicionar la industria textil como un motor de desarrollo económico y cultural, en un país donde el diseño y la artesanía tienen un potencial inmenso aún por explotar.










