El andamio tubular con ruedas utilizado en la renovación del techo de la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en el parque principal de El Santuario (Antioquia), fracturó y hundió baldosas históricas de cerámica instaladas en 1909 por la fábrica local El Salto. El Centro de Historia del municipio denunció que el andamio pasó directamente sobre las piezas, las cuales presentan fracturas visibles y hundimientos en los sectores por donde circuló la estructura, sin que se adoptaran medidas de protección como tablas, rieles u otros sistemas para evitar el roce y el peso directo sobre la cerámica.
Las baldosas afectadas fueron fabricadas en 1909 por la fábrica El Salto, que también abasteció a iglesias de Abejorral, Concepción y Rionegro, y que cesó su producción en 1980 por la apertura a importaciones. Las piezas conservaban la inscripción “1909” y la frase latina “Haec est domus Dei” (“Esta es la casa de Dios”). Ligia Mayira Duque Gómez, presidenta del Centro de Historia, y Orlando Vázquez, socio fundador, alertaron sobre la pérdida irreparable que significa cada pieza rota, pues los materiales, el diseño y la resistencia originales ya no se producen, lo que impide un reemplazo fiel.
Una herencia de más de un siglo en riesgo
El templo, cuya construcción fue solicitada desde 1765 por el capitán Antonio Gómez de Castro para evitar que los habitantes se trasladaran a Marinilla, permaneció bajo jurisdicción de ese municipio hasta 1838. Además del piso de cerámica histórica, el edificio conserva un reloj procedente de París, vitrales de Barcelona y campanas fundidas en Medellín. Orlando Vázquez recordó que su abuelo, José Dolores Vázquez, transportó a lomo de mula baldosas de El Salto hacia otros municipios antioqueños, lo que evidencia el valor material y simbólico de cada pieza.
Vázquez criticó la opción de reemplazar las baldosas dañadas con losas de otro tamaño cortadas con sierra eléctrica. “Eso no va a ser lo mismo”, afirmó, pues las piezas originales fueron diseñadas específicamente para este templo y con técnicas artesanales que no se replican en la actualidad. Sobre un intento previo de sustitución en la fuente del parque principal, donde hay piezas blancas del mismo origen, Duque Gómez relató que un ceramista de El Carmen de Viboral intentó replicarlas, pero “esa baldosa, por mucho que lograra acercarse, no logró compararse. Al poco tiempo de su instalación, se rompieron y se tuvieron que desinstalar”. Hoy esa fuente exhibe zonas de cemento, vallas metálicas y residuos.
“Eso no va a ser lo mismo”.
Orlando Vázquez, socio fundador del Centro de Historia de El Santuario
La fábrica El Salto inició con vajillas de loza y luego incorporó baldosas; su primera venta de gran escala fue precisamente para el templo de El Santuario, y con la electrificación produjo aisladores. El presbítero Luis Javier Otálvaro Álvarez manifestó que reparará las roturas, según El Colombiano, pero no respondió a la solicitud del medio sobre el plan de restauración del techo. Mientras tanto, el Centro de Historia pide cambiar el método de traslado del andamio antes de que continúe el deterioro de un patrimonio que narra el origen y la actividad económica del municipio.










