La Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg) lanzó una alarmante advertencia sobre el riesgo inminente de un racionamiento eléctrico en Colombia, como consecuencia de la inminente llegada del fenómeno de El Niño previsto para el período 2026-2027, la frágil situación de las reservas hídricas y un acumulado de deudas estatales con el sector que supera los 5,9 billones de pesos. Así lo manifestó el presidente del gremio, Alejandro Castañeda, al presentar el balance de la subasta de obligaciones de energía firme realizada el 22 de mayo de 2025, un escenario que, según advirtió, no resuelve el déficit actual y deja al sistema en una posición vulnerable ante los embates climáticos.
El principal llamado de Andeg se centra en la urgencia de que el Gobierno Nacional salde las cuentas pendientes con el sector, una deuda que, de acuerdo con el análisis gremial, asciende a más de 5,9 billones de pesos. Este monto se desglosa en tres componentes críticos: 1,5 billones de pesos correspondientes a la cartera de la empresa Air-e, otros 2,3 billones de pesos derivados de la intervención estatal a esa misma compañía, y un saldo de 2,1 billones de pesos en subsidios que no han sido transferidos a las distribuidoras y comercializadoras. Esta situación, según Castañeda, impide que las plantas térmicas puedan adquirir los combustibles necesarios para operar, dejando al país sin su principal respaldo ante una eventual sequía prolongada.
Las cifras presentadas por el gremio dibujan un panorama crítico. El nivel de los embalses a finales de mayo de 2026 se sitúa en apenas un 66,38%, muy por debajo de la meta recomendada del 80% para enfrentar la temporada seca. Esta situación evoca el reciente fenómeno de El Niño de 2023-2024, cuando los embalses alcanzaron un mínimo histórico del 27%, el nivel más bajo en 30 años. Las proyecciones meteorológicas no hacen sino agravar el cuadro: existe una probabilidad del 80% de que el fenómeno de El Niño impacte entre junio y agosto de 2026, y esa posibilidad se eleva a más del 95% para los meses de septiembre, octubre y noviembre de ese mismo año. Este es el horizonte que preocupa a los generadores, pues el déficit de energía firme ya alcanza el 2,4%, una brecha que las nuevas asignaciones de capacidad no logran cerrar a tiempo.
El desafío de la confiabilidad y la nueva capacidad
En el balance de la subasta de obligaciones de energía firme, Andeg destacó que se asignaron 4.069,7 megavatios (MW) de nueva capacidad efectiva neta para el Sistema Interconectado Nacional. De esa cifra, 2.276,8 MW corresponden a generación térmica, pero su entrada en operación está prevista para diciembre de 2029, lo que no ofrece una solución para el déficit actual. El presidente del gremio, Alejandro Castañeda, fue enfático al señalar la necesidad de seguir enviando señales claras y oportunas para promover nuevas inversiones, advirtiendo que la seguridad energética requiere planeación, estabilidad regulatoria y decisiones técnicas consistentes. La advertencia surge de una realidad insoslayable: las térmicas, que pueden llegar a abastecer hasta el 55% del consumo nacional, están en riesgo de no poder operar por la falta de pago estatal para adquirir combustibles.
«Estamos arrancando con un mes al debe. Estamos arrancando con una plata que no nos han pagado y que no se tiene para consumir combustibles que nos permitan salir adelante»
Alejandro Castañeda, presidente de Andeg
Frente a este escenario, Andeg ha propuesto dos medidas inmediatas. La primera, y más urgente, es el pago inmediato de las deudas estatales, que ascienden a los mencionados 5,9 billones de pesos. La segunda consiste en la implementación de programas de ahorro con incentivos económicos para reducir la demanda desde ahora. El gremio reclama una transición energética gradual que se base en reglas claras, previsibilidad institucional y una coordinación activa entre el Estado, los reguladores, el sector privado y las regiones. La preocupación es que, sin una acción contundente, el país podría enfrentar un racionamiento que no se veía desde los años 90, un escenario que la advertencia de Andeg busca evitar a toda costa.












