En plena recta final de la campaña presidencial de 2026, a solo 12 días de la segunda vuelta, las autoridades colombianas han desmentido tajantemente tener reportes o evidencias que respalden las graves denuncias de supuestos autoatentados que se cruzaron los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. La polémica, que estalló en las redes sociales, específicamente en las cuentas de X de ambos aspirantes, ha generado una fuerte controversia en el ámbito político nacional, justo cuando el país se alista para definir su próximo mandatario.
Todo comenzó cuando el candidato Iván Cepeda publicó un mensaje en su cuenta de X afirmando que había recibido información de un supuesto montaje de autoatentado controlado que se estaría planeando dentro de la campaña de su contendor, Abelardo de la Espriella. La respuesta del candidato opositor no se hizo esperar: de la Espriella replicó en la misma red social señalando que a su equipo le había llegado una versión similar sobre un plan contra la campaña de Cepeda, generando un escenario de acusaciones cruzadas sin que ninguno de los dos presentara pruebas concretas ni identificara públicamente las fuentes de sus afirmaciones.
Fuerza Pública descarta alertas de seguridad
Fuentes de la Fuerza Pública consultadas por El Tiempo fueron contundentes al afirmar que actualmente no existen reportes de inteligencia ni alertas de seguridad que sustenten las denuncias difundidas por los candidatos. Los voceros oficiales señalaron que en las reuniones de seguimiento electoral no se ha abordado ninguna amenaza de esta naturaleza y que no hay evidencias conocidas que vinculen a ninguna de las campañas con planes de autoatentados. La negativa de las autoridades contrasta con la gravedad de las acusaciones lanzadas en medio del tenso ambiente electoral.
A pesar de la gravedad de las denuncias, el intercambio de acusaciones se ha mantenido exclusivamente en el plano virtual, sin que hasta el momento se haya presentado una denuncia formal ante las autoridades competentes. Mientras tanto, la opinión pública observa con expectativa el desarrollo de esta controversia en los últimos días previos a la segunda vuelta, donde el ambiente político se torna cada vez más caldeado y las estrategias de campaña parecen intensificarse sin importar los límites.












