Barranquilla, la ciudad más vulnerable de Latinoamérica ante olas de calor extremo

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Un reciente estudio de la Universidad de Oxford, publicado en la revista *Sustainable Cities and Society*, ha ubicado a Barranquilla como la ciudad más vulnerable de América Latina ante las olas de calor extremo, alcanzando el puesto 11 en un ranking global que evaluó a 205 urbes con más de un millón de habitantes. La investigación, que integra variables de temperatura con indicadores de vulnerabilidad social, económica y demográfica, sitúa a otras tres ciudades colombianas en posiciones de riesgo significativo: Cali en el puesto 54, Bogotá en el 116 y Medellín en el 172. El ranking global lo encabeza Al Basrah, en Irak, mientras que más del 95% de las ciudades con riesgo crítico se concentran en el sur y sudeste de Asia o en el África subsahariana.

El estudio, al que tuvo acceso la asociación Periodistas por el Planeta (PxP), aplicó una evaluación multicriterio que cruza la temperatura con la vulnerabilidad sociodemográfica y la capacidad de respuesta de cada urbe. Entre los factores que agravan el riesgo en las ciudades colombianas, los investigadores identificaron la desigualdad socioeconómica, el alto costo de la electricidad, el envejecimiento poblacional, la presencia de niños menores de cuatro años, y una infraestructura hospitalaria y habitacional deficiente. A esto se suma la segregación urbana, que genera islas de calor en las periferias, donde la falta de áreas verdes y la precariedad de las viviendas intensifican el impacto de las altas temperaturas.

El Niño: una amenaza inminente

El panorama se torna aún más crítico con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que advierte sobre la llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 y el primer trimestre de 2027. Según el instituto, existe una probabilidad del 63% de que la anomalía térmica supere los 2,0 °C en el Pacífico central y oriental, lo que provocaría temperaturas superiores a lo normal en las regiones Pacífica, Andina y Caribe de Colombia. Este escenario incrementa el riesgo de estrés hídrico, disminución de caudales, descenso en los niveles de embalses, amenazas al suministro de agua y al sector agropecuario, así como un aumento de incendios de cobertura vegetal y un deterioro significativo de la calidad del aire.

La investigación de Oxford recomienda, como medidas de adaptación, fomentar la reforestación urbana en las periferias y apostar por el diseño bioclimático en la construcción, con el fin de reducir la dependencia de sistemas de enfriamiento artificial que resultan costosos e inaccesibles para amplios sectores de la población. En el contexto colombiano, iniciativas como los buses y taxis eléctricos en Bogotá y las escaleras eléctricas y metrocables en Medellín ya se perfilan como modelos de transporte público sostenible que pueden contribuir a mitigar los efectos del calor extremo en las ciudades.

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