El exsenador y exdirector del Departamento de Prosperidad Social (DPS), Gustavo Bolívar, encendió el debate en redes sociales al cuestionar la reacción de la opinión pública frente al asesinato del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, ocurrido durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Maine. A través de su cuenta oficial en X, Bolívar señaló una supuesta selectividad en la indignación colectiva, que según su análisis, se desvaneció en el momento en que se conoció la filiación política de la víctima.
Joan Sebastián Guerrero, de 26 años, era un repartidor colombiano, casado y padre de una niña de 3 años, residía en la ciudad de Biddeford, Maine. El pasado lunes 13 de junio de 2026, agentes del ICE realizaron un operativo en el que Guerrero, pese a contar con un permiso laboral vigente, fue ultimado al no ser el objetivo de la orden de arresto. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) admitió el error, desatando una ola de protestas en la localidad de 22.000 habitantes, donde los manifestantes exigieron justicia portando pancartas con lemas como “ICE kills” e “Immigrants make Biddeford great”.
La denuncia de Bolívar: indignación selectiva
En su intervención, el exsenador fue contundente al afirmar que la solidaridad inicial con la víctima se diluyó cuando se reveló que Guerrero apoyaba al político Abelardo de la Espriella. “Me parece mezquino e inhumano que mucha gente se indignó por el asesinato de Joan Sebastián Guerrero, pero apenas se enteraron que apoyó a Abelardo de la Espriella dejaron de indignarse”, escribió Bolívar, quien además subrayó la vulnerabilidad compartida de los inmigrantes: “Es un colombiano, independientemente de su ideología y lo que le pasó a él, en este mundo brutal donde un inmigrante vale menos que un voto, puede pasarle a cualquiera”. El exfuncionario cerró su mensaje con una palabra contundente: “Mal”.
“Es horrible. ICE debe ser desmantelada. No los queremos en Maine, ni en Estados Unidos”
Marcia Hanes, ciudadana de Biddeford
El asesinato de Guerrero, lejos de ser un hecho aislado, se suma a una serie de incidentes que han puesto en tela de juicio las operaciones del ICE. En Houston, Texas, otro inmigrante, Lorenzo Salgado Araújo, perdió la vida en circunstancias similares durante la última semana. Según datos oficiales, ICE arrestó a 546 personas en Maine entre el inicio del nuevo mandato presidencial y el pasado 11 de marzo de 2026, una cifra que ha generado un creciente malestar en las comunidades migrantes.
Las protestas en Biddeford no solo exigieron justicia para Guerrero, sino que también pidieron el desmantelamiento del ICE. Velas y flores cubren la acera donde falleció el joven colombiano, mientras el senador Angus King anunció que el secretario del DHS, Markwayne Mullin, se comprometió a una investigación completa y transparente. La Fiscalía General de Maine, por su parte, ya abrió una investigación formal. En medio del dolor, un mensaje de Guerrero en Facebook desde el 11 de junio de 2026, dirigido a su hija de 3 años, resuena como un eco de los sueños truncados: “3 años después 🗓⏳👣 Te amo mi princesa hermosa 🥰🥰”.












