Boyacá Chicó pide aplazar Liga BetPlay 2026 tras terremoto en Chocó

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El presidente del Boyacá Chicó, Nicolás Pimentel, solicitó a la Dimayor el aplazamiento indefinido de la Liga BetPlay 2026, luego del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto y dejó más de 200 muertos en Quibdó, Cali, Manizales y Pereira. Sin embargo, el organismo rector del fútbol colombiano decidió mantener el reinicio de la competencia para el próximo 14 de agosto, aunque con tres partidos de la quinta jornada suspendidos debido a los daños estructurales que sufrieron los estadios en las ciudades más afectadas. La solicitud de Pimentel, comunicada de manera verbal al presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo, busca que el fútbol se detenga para priorizar la atención humanitaria sobre el espectáculo deportivo.

El sismo, que tuvo su epicentro en el departamento del Chocó, dejó cientos de familias damnificadas y pérdidas materiales valoradas en millones de pesos, además de generar una profunda conmoción en la región. La Liga BetPlay fue suspendida durante cuatro días, del 10 al 13 de agosto, pero la Dimayor optó por reanudarla parcialmente, argumentando que solo tres estadios resultaron inhabilitados. Pimentel, quien vivió el terremoto en un piso 20 con su hijo en brazos, relató la angustia del momento y defendió la necesidad de una pausa más larga: “Yo le dije al presidente de la Dimayor que debíamos aplazar la liga de manera indefinida, debemos entender que lo que pasó fue un terremoto, es un evento que pega duro. A mí me cogió el terremoto en un piso 20 con mi hijo en brazos y eso me dio muy duro, por eso hablé con la Dimayor para suspender la Liga”.

Jugadores y técnicos respaldan la suspensión total

La postura del Boyacá Chicó encontró eco en el plantel del Once Caldas, cuyo jugador Jefry Zapata expresó su apoyo a la paralización completa del torneo. “Yo la verdad en estos momentos estoy pensando en ayudar. Siento que la cabeza no está en estos momentos en el fútbol, siento que más en ayudar a esas personas que están afectadas, porque hay personas que se quedaron sin hogar”, afirmó Zapata, quien también pidió una pausa de al menos 15 días para que los equipos puedan recuperar el acondicionamiento físico y la concentración mental. “Como lo decía el Profe, nosotros cómo vamos a estar pensando en fútbol si hay personas que están debajo de un escombro, siento que sí deberían dar una espera a que se acomode más la situación. Dejar de entrenar dos, tres, cuatro días sería afectar el acondicionamiento físico con el que venía, siento que sería muy buena la para, para que el equipo vuelva a acomodarse y sacarse tantas cosas de la cabeza”, agregó el futbolista, en sintonía con el entrenador Hernán Darío Gómez, quien también respaldó la suspensión.

“Yo le dije al presidente de la Dimayor que debíamos aplazar la liga de manera indefinida, debemos entender que lo que pasó fue un terremoto, es un evento que pega duro”.

Nicolás Pimentel, presidente del Boyacá Chicó

El aplazamiento indefinido que propone el Boyacá Chicó tendría implicaciones en el calendario del fútbol colombiano, ya que afectaría la definición de los campeones del año y la asignación de los cupos a la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana de 2027. La Dimayor, por su parte, no ha informado si aceptará o rechazará formalmente la solicitud, aunque desde el organismo se ha mantenido la decisión de reanudar la competencia el 14 de agosto. Once Caldas, uno de los clubes más afectados por el sismo, volverá a la actividad hasta el 18 de agosto, cuando visite a Alianza en Valledupar por la Copa Colombia, un partido que no depende de la Liga BetPlay.

La historia del fútbol colombiano registra solo dos interrupciones largas anteriores: la suspensión de la Liga BetPlay entre marzo y septiembre de 2020 por la pandemia de COVID-19, y la paralización del segundo semestre de 1989 tras el asesinato del árbitro Álvaro Ortega. Ahora, la tragedia natural plantea un nuevo dilema entre la continuidad del deporte y la urgencia humanitaria, mientras las ciudades golpeadas por el terremoto aún cuentan sus muertos y evalúan los daños.

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