La producción de petróleo y gas en Colombia registró una caída en marzo de 2026, justo cuando los precios internacionales del crudo alcanzaron niveles récord y el país enfrenta un aumento en las importaciones de gas natural, además de las alertas por la llegada del fenómeno de El Niño. Así lo reveló el informe de coyuntura del sector energético publicado por la Cámara Colombiana de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), correspondiente al primer trimestre del año. Según el análisis, la producción promedio diaria de petróleo fiscalizado se situó en 740.500 barriles, lo que representa una reducción del 1% frente al mismo mes de 2025. En paralelo, la producción nacional de gas comercializada cayó un 14,7% interanual, al ubicarse en 700 millones de pies cúbicos diarios (mpcd), mientras que las importaciones de gas alcanzaron los 202,5 mpcd, equivalentes al 22,4% del abastecimiento nacional.
En contraste, los precios internacionales del crudo Brent se dispararon hasta los 117,3 dólares por barril en abril de 2026, un incremento anual del 72,2%, marcando el segundo mes consecutivo por encima de los 100 dólares y el promedio mensual más alto desde junio de 2022. Este escenario favorable para las exportaciones permitió que Colombia reportara ventas al exterior de petróleo y derivados por 3.438 millones de dólares en el primer trimestre del año, un 0,8% más que en el mismo periodo de 2025. Solo en marzo, las exportaciones sumaron 1.564 millones de dólares, con un repunte del 7,2% anual y un salto mensual del 78,8%, impulsado precisamente por los elevados precios internacionales. Sin embargo, pese a ese impulso coyuntural, la actividad de perforación y mantenimiento mostró señales mixtas: en abril operaban 113 equipos activos (33 de perforación y 80 de mantenimiento), un 3,4% menos que en marzo, aunque un 1,8% más que en abril de 2025.
Advertencias por el fenómeno de El Niño y conflictos laborales
El informe de Campetrol advierte que la combinación de menor producción local y altos precios internacionales agrava el equilibrio energético del país. A esto se suma la previsión del fenómeno de El Niño para el segundo semestre de 2026, que podría incrementar la demanda de generación térmica y, por ende, las importaciones de gas natural, en un contexto donde el déficit global de oferta de crudo alcanza los 8,6 millones de barriles diarios debido a tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Además, persisten conflictos laborales y sociales en regiones clave como Arauca, Bolívar, Meta y Santander, donde bloqueos y procesos de desinversión afectan la operación. En Meta, la interrupción de 16 equipos de mantenimiento dejó a más de 1.200 trabajadores directos sin actividad, lo que refleja la fragilidad de la continuidad operativa.
Incertidumbre regulatoria en el sector gasífero
En medio de este panorama, el Ministerio de Minas y Energía puso en consulta un proyecto de decreto que modifica el marco de comercialización del gas natural. La propuesta ha generado fuertes críticas desde Campetrol. Su presidente ejecutivo, Nelson Castañeda, señaló que, en un momento en que Colombia necesita urgentemente atraer inversión y garantizar el suministro, modificar las reglas de contratos ya firmados, dejar sin definición clara el estado de estrechez y excluir a las refinerías de la demanda esencial son decisiones que generan incertidumbre donde se necesita confianza. Castañeda también destacó que los precios internacionales del petróleo muestran una coyuntura favorable que Colombia debería aprovechar para fortalecer la actividad del sector, impulsar nuevos proyectos y aumentar la producción nacional, y subrayó la necesidad de avanzar en condiciones que promuevan mayor inversión, competitividad y continuidad de las operaciones.
«En un momento en que Colombia necesita urgentemente atraer inversión y garantizar el suministro, modificar las reglas de contratos ya firmados, dejar sin definición clara el estado de estrechez y excluir a las refinerías de la demanda esencial son decisiones que generan incertidumbre donde se necesita confianza.»
Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de Campetrol
El dirigente gremial insistió en que la seguridad energética es una responsabilidad compartida que exige certeza regulatoria y una evaluación de impacto intersectorial. Con la caída de la producción local, el alza de las importaciones y la inminente presión climática del fenómeno de El Niño, el sector enfrenta un escenario complejo que demanda decisiones coherentes para evitar un desabastecimiento y aprovechar, al mismo tiempo, los altos precios internacionales que aún ofrecen un margen de oportunidad.












