En plena agenda electoral y en medio de la crisis del programa Mi Casa Ya, los candidatos presidenciales Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda han presentado propuestas radicalmente opuestas para reactivar la vivienda social en Colombia. Mientras De la Espriella, representado por su jefe de debate Mauricio Gómez Amín, propone un recorte del 40% del Estado para liberar recursos y reactivar el subsidio a la cuota inicial, Cepeda apuesta por eliminar la cuota inicial y construir un millón de viviendas para los estratos 1, 2, 3 y 4. Las dos visiones chocan con la dura realidad de un programa que pasó de 50.000 subsidios anuales a solo 20.500 cupos, y que el Ministerio de Vivienda ya oficializó el fin de las asignaciones para vivienda nueva en 2026, canalizando los fondos hacia mejoramiento de casas usadas e infraestructura rural.
El diagnóstico de la crisis
La reducción drástica de Mi Casa Ya no solo implicó la caída de los subsidios de 50.000 a 20.500 cupos anuales entre 2025 y 2026, sino que además el Fondo Nacional de Vivienda (Fonvivienda) suspendió nuevos trámites por agotamiento del presupuesto y excluyó a los hogares de ingresos medios. La priorización se enfocó en familias de extrema vulnerabilidad, como víctimas del conflicto, mujeres cabeza de hogar y trabajadores informales. En este contexto, las propuestas de los candidatos se presentan como alternativas para rescatar un sector que, según críticos como el representante a la Cámara Julio César Triana, fue «frenado» por el actual Gobierno.
«El petrismo acabó con Mi Casa Ya, frenó subsidios, golpeó la confianza para invertir y dejó a miles de familias pagando arriendo y crédito al mismo tiempo», afirmó Triana, calificando de «cinismo puro» la promesa de Cepeda de construir un millón de viviendas.
Julio César Triana, representante a la Cámara
La propuesta de Abelardo de la Espriella: achicar el Estado
En entrevista con Valora Analitik, Mauricio Gómez Amín, jefe de debate de Abelardo de la Espriella, detalló que su candidato plantea un recorte del 40% del Estado, lo que permitiría ahorrar cerca de 70 billones de pesos. A esto se sumaría una lucha frontal contra la corrupción, la modernización de la Dian y la reducción del aparato estatal, que en conjunto liberarían más de 200 billones de pesos. «Si usted reduce la corrupción, aprieta y moderniza la Dian y reduce el Estado, ahí hay más de 200 billones para poner la casa en orden», explicó Gómez Amín. Con esos recursos, De la Espriella reactivaría Mi Casa Ya y abriría crédito para los estratos 1, 2, 3 y 4, además de destinar un plan de choque para la salud por 10 billones de pesos. Gómez Amín también propuso que el sector privado absorba a los empleados desplazados por la fusión o supresión de entidades públicas.
La apuesta de Iván Cepeda: eliminar la cuota inicial
Por su parte, Iván Cepeda lanzó su propuesta a través de un video en redes sociales, donde afirmó que «para millones de personas en Colombia, no tener vivienda es una de las peores situaciones que afrontan en la vida. El crédito y también la cuota inicial se convierten en una barrera imposible para acceder a una vivienda. En mi gobierno eso va a cambiar». Su compromiso es construir un millón de viviendas para estratos 1, 2, 3 y 4, eliminando la cuota inicial y haciendo de la vivienda un pilar de su eventual administración. Sin embargo, la propuesta ha recibido duras críticas por parte de sectores políticos y económicos.
«Evidentemente, no estamos ante una propuesta seria ni técnicamente sustentada, sino frente a una promesa electoral diseñada para captar votos a cualquier costo», señaló Julio César Triana, mientras que el economista Germán Ricaurte, fundador de la Unidad Contra el Gasto Hormiga, fue incluso más contundente: «El petrismo acabó con Mi Casa Ya y ahora tiene el descaro de prometer un millón de viviendas. No les creemos, porque ya los conocemos».
Julio César Triana y Germán Ricaurte
Las dos propuestas emergen en un momento en que el programa Mi Casa Ya, que durante años fue la principal herramienta para facilitar la compra de vivienda nueva mediante subsidios a la cuota inicial y coberturas a la tasa de interés, ha sido desmantelado. Mientras De la Espriella apuesta por un ajuste fiscal profundo para recuperar los subsidios, Cepeda insiste en un enfoque social que promete vivienda sin barreras financieras. El pulso electoral, sin embargo, está marcado por el escepticismo generalizado y la sombra del oportunismo político, como lo evidencian las reacciones de sus oponentes y analistas.












