Simeón Pérez Marroquín, conocido con el alias de «El Viejo» y señalado como miembro de la Segunda Marquetalia, disidencia de las Farc, fue detenido en el departamento del Meta, específicamente en zonas como Guamal y Puerto Lleras, tras permanecer aproximadamente cuatro meses prófugo. En su declaración ante la Fiscalía, reveló que su huida fue ordenada por la organización criminal inmediatamente después del asesinato del exsenador Miguel Uribe Turbay, un magnicidio atribuido a este grupo armado. Pérez Marroquín detalló cómo recibió instrucciones para destruir pruebas, cambiar frecuentemente de ubicación y utilizar estrategias de ocultamiento como múltiples tarjetas SIM compradas sin registrar datos personales.
Durante su testimonio, el capturado explicó que su escape inició en moto, un recorrido de más de cinco horas hasta Guamal, con la asistencia constante de un integrante de la Segunda Marquetalia conocido como alias Yako, quien a su vez recibía órdenes directas de Zarco Aldinever, en su momento gestor de paz del presidente Gustavo Petro. Pérez Marroquín relató que se hospedó en hoteles en Puerto Lleras y luego en una finca perteneciente a un vecino, siempre alertado por mensajería sobre posibles cambios en la dinámica de la organización. Además, confesó haber rechazado una orden explícita de la estructura para asesinar a Katherine Andrea Martínez, alias Katherin, quien habría sido la encargada del arma utilizada en el crimen contra Uribe Turbay, argumentando que era «muy joven».
Detalles de la estructura de mando y la fuga
El testimonio de «El Viejo» pone al descubierto la cadena de mando dentro de la Segunda Marquetalia, incluyendo el apoyo logístico para la evasión de sus miembros tras acciones criminales de alto perfil. Utilizó por lo menos diez o quince tarjetas SIM para comunicarse de manera segura, compradas en lugares donde no se exigían datos personales, y recibió alertas constantes que lo mantenían en movimiento. Pérez Marroquín también mencionó sueños premonitorios que lo inquietaron antes de su captura, interpretándolos como advertencias para no involucrarse más en las actividades del grupo.
«Siempre estuve asistido por un integrante de la Segunda Marquetalia identificado con el alias de Yako, que a su vez recibía órdenes del Zarco Aldinever, en un momento gestor de paz del presidente Gustavo Petro.»
Simeón Pérez Marroquín, alias «El Viejo»
Revelaciones sobre el post-asesinato y negativa a un nuevo crimen
En su relato, Pérez Marroquín describió el momento en que se enteró de la muerte del exsenador, cuando «el dueño de eso viajó», y cómo coordinó un encuentro que nunca se materializó. Su captura llegó después de un operativo policial, justo cuando sus presentimientos se materializaban en pesadillas que lo advertían del peligro.
«Yo había tenido sueños feos, algo me decía que no me metiera en más vueltas; como a los poquitos días fue el operativo para que me capturaran.»
Simeón Pérez Marroquín, alias «El Viejo»
Este caso no solo ilustra las tácticas de supervivencia empleadas por la Segunda Marquetalia tras el atentado contra Miguel Uribe Turbay, sino que también expone posibles nexos con figuras cercanas al Gobierno en procesos de paz fallidos, al tiempo que destaca la negativa del declarante a ejecutar otra orden de asesinato, lo que podría alterar las investigaciones en curso sobre la estructura criminal.
«Me quedé en un hotel y de ahí salí a Puerto Lleras a un hotel donde me quedé un rato, y como yo cargaba varias SIM cards, por lo menos 10 o 15, precisamente para esos momentos que me tocara desconectarme, yo las compraba en lugares donde no tocaba dejar datos; yo recuerdo que me fui para Puerto Lleras y luego a la finca que era de un vecino.»
Simeón Pérez Marroquín, alias «El Viejo»












