Carrascal alerta sobre bloque antiderechos tras retiro de Espriella

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La representante del Pacto Histórico, Mafe Carrascal, encendió el debate político nacional al publicar en su cuenta de X un video en el que cuestiona duramente el retiro espiritual que el presidente electo Abelardo de la Espriella realizó con su gabinete durante el último fin de semana. En su intervención, la congresista advierte que este tipo de actos no son simples expresiones de fe, sino la consolidación de un «bloque antiderechos» que busca instrumentalizar la religión para restringir garantías constitucionales. La crítica central de Carrascal apunta a que las convicciones personales del nuevo mandatario y su equipo no pueden convertirse en norma general para todos los colombianos, y denuncia que la discusión que ha surgido alrededor de este retiro ya no es religiosa sino eminentemente política.

La congresista fue contundente en su mensaje al afirmar que «ya hasta se sienten tocados por el Espíritu Santo. Blasfemos», en referencia directa a las declaraciones del presidente electo, quien supuestamente habría justificado la experiencia espiritual diciendo «porque estoy de alguna manera tocado por el Espíritu Santo». Para Carrascal, esta actitud revela la formación de «un bloque político-religioso decidido a convertir sus convicciones particulares en normas generales para toda la población». En este sentido, considera preocupante que quienes exigen respeto para su fe «no siempre están dispuestos a respetar la fe de los demás», lo que genera un escenario de tensión en una sociedad históricamente diversa como la colombiana.

Lecciones históricas frente al poder religioso

Para sustentar su posición, Carrascal recurrió a referencias históricas que ilustran los peligros de unir el poder estatal con la autoridad eclesiástica. Recordó el caso de sor Juana Inés de la Cruz en 1691, cuando un obispo intentó silenciar a la poetisa y pensadora novohispana, un episodio que ejemplifica la lucha por la libertad de conciencia frente al dogma. La representante también contrastó las constituciones colombianas de 1886 y 1991, señalando que mientras la primera unió formalmente al Estado con la religión católica, la Carta Magna actual estableció la separación entre ambas esferas, sin que ello significara expulsar a Dios de la vida pública, sino impedir que alguien se proclamara dueño de él. Precisamente, Carrascal afirmó que «no se expulsó a Dios de la vida pública, pero se impidió que alguien se proclamara dueño de Dios», una distinción que considera esencial para la convivencia democrática.

«Toda batalla política necesita un enemigo. Por eso aparecen constantemente las feministas, las personas Lgbtiq+, los periodistas, los profesores, las universidades, las organizaciones sociales y los pueblos indígenas convertidos en amenazas sociales»

Mafe Carrascal, representante del Pacto Histórico

La congresista fue más allá al denunciar que en este contexto han resurgido discursos contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, así como amenazas hacia la comunidad LGBTIQ+. Asimismo, alertó sobre figuras que, al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, promueven la reelección y una asamblea constituyente, lo que a su juicio representa un riesgo para la institucionalidad. Carrascal también criticó la hipocresía de ciertos sectores que presentan las espiritualidades de los pueblos indígenas como oscuras o satánicas, mientras algunos actores violentos se apropian de nombres sagrados para legitimar sus acciones. En un tono que no dejó lugar a dudas, señaló que «ser apóstol de la mafia» es una realidad conocida en el país, donde se ha visto a sicarios persignarse antes de cometer crímenes y a grupos paramilitares usar símbolos religiosos. «Este país conoce muy bien a los mercaderes de la fe», sentenció.

Finalmente, la representante planteó un interrogante que queda flotando en el debate público: ¿qué ocurrirá si el poder estatal se usa para restringir derechos garantizados constitucionalmente? Su video se suma a las preocupaciones de sectores políticos y sociales que ven con recelo la llegada al poder de un gobierno que, según sus críticos, podría utilizar la fe como herramienta de control social y político. Mientras tanto, el equipo de transición de Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado oficialmente sobre las declaraciones de la congresista, dejando abierto un escenario de polarización en el que la religión y la política vuelven a cruzarse en la historia reciente de Colombia.

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