El Centro Democrático en el Concejo de Bogotá ha puesto un ultimátum al alcalde Carlos Fernando Galán: si no se eliminan varios artículos de su reforma tributaria, la bancada de siete concejales retirará su apoyo, lo que podría hundir el proyecto justo antes del segundo debate en plenaria. En una carta formal firmada por Julián Uscátegui, Andrés Barrios, Sandra Forero, Óscar Jaime Ramírez, Humberto Amín, Diana Diago y Andrea Hernández, el partido advierte que las medidas actuales golpean «el bolsillo de los contribuyentes» y afectan la actividad económica y la competitividad de la capital. La salida de estos siete votos dejaría a la coalición de gobierno sin los 23 votos necesarios para la mayoría y agravaría los problemas de quórum decisorio que ya se han registrado en sesiones anteriores.
Entre los puntos más críticos que objeta la bancada está el aumento del impuesto de industria y comercio (ICA) para el sector financiero, que en primer debate se redujo de 21 a 20 por mil y 18 por mil, pero que sigue representando un incremento superior al 89 % frente a la tarifa vigente de 11 por mil. Para comercio y reparación de vehículos, sector que el año pasado representó el 34 % del ICA calculado, generó 18.758 empleos y 26,4 billones de pesos en ventas, la propuesta establece una tarifa de 11 por mil. En el caso de bares y gastrobares, la tarifa pasó de 21 a 19 por mil en el primer debate, pero los concejales calculan que el incremento de la carga tributaria alcanzaría aproximadamente el 37,7 % frente a la tarifa vigente de 13,8 por mil, lo que –según su escrito– afectaría los costos de operación, la competitividad, la formalidad y la sostenibilidad de un sector que genera actividad económica y empleo en la ciudad.
Sobretasa al predial y vigencias futuras: otros puntos de choque
La carta también cuestiona la sobretasa al predial para alumbrado público, que recaería sobre 338.766 de los 342.316 predios comerciales, industriales, financieros y dotacionales, de los cuales los comerciales aportarían cerca del 60 % del recaudo, estimado en 241.000 millones de pesos. Los concejales critican que el gravamen se calcule sobre el avalúo catastral y no sobre los ingresos, y ponen como ejemplo hogares de estratos 4, 5 y 6 con inmuebles valorizados pero sin capacidad económica proporcional. Además, exigen una cláusula de reversión que garantice que las luminarias financiadas con dinero público queden en manos del Distrito, señalando que la actual administración posee menos del 4 % de las luminarias mientras el plan intervendría cerca del 13 % de las de Enel Colombia.
Otro frente de conflicto son las vigencias futuras excepcionales, que comprometen 5,08 billones de pesos hasta 2036. La bancada del Centro Democrático pide excluirlas del proyecto porque consideran que limitan el margen de decisión de las próximas administraciones. La Alcaldía proyecta que la reforma generaría un recaudo adicional de 1,2 billones de pesos anuales desde 2027, pero si el proyecto se archiva, el Distrito perdería esos recursos. La negociación está en punto muerto y el futuro de la reforma tributaria de Galán depende ahora de si el alcalde acepta suprimir total o parcialmente las disposiciones que el Centro Democrático considera perjudiciales.
«De mantenerse esta posibilidad, el incremento de la carga tributaria podría alcanzar aproximadamente el 37,7 % frente a la tarifa vigente de 13,8 por mil, afectando los costos de operación, la competitividad, la formalidad y la sostenibilidad de un sector que genera actividad económica y empleo en la ciudad».
Concejales del Centro Democrático, sobre bares y gastrobares
La bancada del Centro Democrático ya había logrado reducciones en el primer debate, pero las considera insuficientes. La carta enviada al alcalde Galán deja claro que si no se eliminan los artículos que elevan las cargas tributarias a hogares, comerciantes y empresas, el partido retirará su apoyo, dejando a la administración sin la mayoría necesaria y en una situación de quórum crítico que ya se ha repetido en sesiones anteriores. La reforma, que busca equilibrar las finanzas del Distrito, enfrenta así su prueba más dura justo antes de llegar a la plenaria del Concejo de Bogotá.










