A menos de un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se consolidan como los tres principales contendientes en las encuestas, representando modelos de país radicalmente opuestos en materia de salud, seguridad, lucha contra la corrupción, política de paz y política social. Los tres aspirantes, que lideran la intención de voto entre los más de 41 millones de colombianos habilitados para sufragar, exponen programas de gobierno que chocan en aspectos fundamentales para el próximo cuatrienio 2026-2030, en una campaña que ha transcurrido sin debates públicos entre los favoritos.
Cepeda, candidato del Pacto Histórico y considerado el heredero del proyecto político de Gustavo Petro, busca profundizar las reformas de la izquierda en el poder. Frente a él se perfilan dos opciones de derecha que reivindican el legado de Álvaro Uribe: Paloma Valencia, del Centro Democrático, y Abelardo de la Espriella, quien se ubica en la ultraderecha con un discurso de mano firme. Los tres coinciden en declarar la guerra a la corrupción, pero sus métodos son diametralmente distintos. Mientras Cepeda apuesta por el control popular y la veeduría ciudadana como herramientas principales, Valencia propone un sistema de trazabilidad digital de los recursos públicos, y De la Espriella plantea una purga institucional drástica que incluye la creación de tribunales especiales y la aplicación de la “muerte civil” para los corruptos, acompañada de la expropiación exprés de sus bienes.
Seguridad y paz: dos visiones antagónicas del Estado
Uno de los puntos de mayor contraste se da en la seguridad. El candidato oficialista propone un modelo de “seguridad humana” que implica sacar a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa, un movimiento que sus críticos interpretan como un debilitamiento de la fuerza pública. Valencia, por su parte, apuesta por una modernización tecnológica de la lucha contra el crimen, con inteligencia artificial, drones y una reforma judicial que permita mayor eficacia. La opción más radical la ofrece De la Espriella, quien promete mano firme al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con apoyo de reservistas, megacárceles y mano dura contra la delincuencia.
En el espinoso terreno de la paz, las diferencias son igualmente profundas. Iván Cepeda, quien fue negociador del Gobierno en el fallido proceso con el ELN y es considerado uno de los arquitectos de la Paz Total, defiende a ultranza el Acuerdo de 2016 y la continuidad de la política de diálogo. Valencia propone reformar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sin deshacer el acuerdo, mientras que De la Espriella es contundente: eliminar la JEP y someter a todos los grupos armados a la justicia ordinaria o a la derrota militar.
Salud y política social: el modelo de Estado en disputa
En el sector salud, las propuestas reflejan tres concepciones distintas del rol del Estado. Cepeda fortalecería el modelo público eliminando la intermediación de las EPS y creando los Centros de Atención Primaria (CAP). Valencia defiende un sistema mixto con gestión privada y la implementación de una historia clínica única digital. De la Espriella, en tanto, impulsa “salud con gerencia” basada en auditorías forenses y operadores privados, una propuesta que acerca el sistema a un modelo de mercado con supervisión estatal.
La política social también revela las profundas brechas ideológicas. Mientras Cepeda promueve la renta básica, la gratuidad educativa y los derechos plenos para la comunidad LGBTI+, Valencia apuesta por bonos escolares, el emprendimiento femenino y la defensa de la familia tradicional. De la Espriella es aún más tajante: defiende la familia nuclear como núcleo de la sociedad y rechaza explícitamente lo que denomina “ideología de género”. En una paradoja política, la fórmula vicepresidencial de Valencia la ocupa Juan Daniel Oviedo, quien pertenece a la comunidad LGBTI+, aunque la candidata se opone a la adopción igualitaria.
Con 11 candidatos en total en la contienda, el próximo 31 de mayo los colombianos no solo elegirán un presidente, sino que definirán el rumbo del país en temas estructurales. La ausencia de debates públicos entre los tres favoritos deja a los votantes la tarea de contrastar, como lo hizo Infobae Colombia, los planes de gobierno disponibles, para decidir cuál de estos tres modelos de Estado consideran más viable para los próximos cuatro años.












