Al menos 68 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas la mañana de este miércoles 28 de octubre de 2026, cuando un tren AVE de Renfe que cubría la ruta Madrid-Sevilla embistió la parte trasera de un tren Iryo detenido sobre la vía, en un tramo cercano a la localidad de Urda, entre Mora y Orgaz, en la provincia de Toledo, dentro de la comunidad de Castilla-La Mancha. El impacto, ocurrido hacia las 8:53 a.m. hora local, provocó el descarrilamiento de dos vagones del Iryo, que cayeron por un terraplén. Entre los sobrevivientes se encuentra el colombiano Jorge Guales, de 53 años, quien viajaba en el asiento 17C del vagón 7 del tren Iryo y relató los dramáticos momentos que vivió junto a los aproximadamente 150 pasajeros de ese convoy, entre ellos un bebé. En el tren AVE viajaban 378 personas.
De acuerdo con las primeras informaciones entregadas por las autoridades españolas, el accidente se habría originado por una falla en el sistema de seguridad ferroviaria LZB, registrada hacia las 8:30 a.m. Seis minutos después, el centro de control de Adif autorizó al maquinista del AVE a retomar la marcha, pero sin establecer ninguna limitación de velocidad. En ese lapso, el tren recorrió unos 25 kilómetros hasta impactar de manera violenta contra el Iryo, que se encontraba detenido. El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, cuestionó que la autorización se hubiera otorgado sin restricciones y advirtió que la investigación determinará las responsabilidades sobre lo ocurrido.
El relato del sobreviviente colombiano
Jorge Guales, quien viajaba en el tren Iryo, aseguró que instantes antes del impacto los pasajeros estaban tranquilos, mientras los trabajadores ofrecían bebidas y aperitivos a bordo. De repente, todo se transformó en caos. “Lo primero que sentimos fue que nos habían chocado”, declaró el colombiano a medios españoles, en un testimonio divulgado por El Tiempo a partir de declaraciones entregadas a El País y Europa Press. Guales describió el momento con crudeza: “El golpe, el estruendo durísimo”.
“No estábamos seguros”, dijo al observar “un vagón descarrilado y mucho humo, demasiado humo”.
Jorge Guales, pasajero sobreviviente
Tras la colisión, varios pasajeros se golpearon contra los asientos y los objetos cayeron al suelo por la fuerza del impacto. Quienes podían moverse comenzaron a revisar si alguien necesitaba ayuda. Guales relató que no fue necesario romper las ventanas, porque una puerta del vagón logró abrirse y facilitó la evacuación. “No tuvimos necesidad de romper vidrios porque se abrió una puerta, entonces salimos como tres personas y empezamos a ayudar a la gente a que evacuara”, explicó. El terreno dificultó el desplazamiento: había rieles levantados, piedras y pasajeros con lesiones. Los sobrevivientes avanzaron hacia una zona boscosa, donde personas que escucharon la colisión rompieron una valla para facilitar la salida.
El colombiano consideró que su ubicación dentro del convoy fue determinante para salir con vida y sin lesiones graves. Al referirse a los vagones traseros del Iryo, donde el impacto fue más devastador, Guales expresó con dolor: “Quedaron hechos papel, como si rompes papel”. Y confesó que le genera temor pensar en lo que habría ocurrido si hubiera estado en otro vagón: “Da susto”, dijo, al considerar que en ese caso “no podría contar el cuento”.
Investigación y luto oficial
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto oficial y aseguró que las autoridades llegarán “hasta el final” para esclarecer lo ocurrido. Los equipos de emergencia desplegados en la zona incluyeron bomberos de Alcázar de San Juan y Orgaz, efectivos de Protección Civil, tres helicópteros sanitarios y dos unidades de vigilancia intensiva. La tragedia ha conmocionado a España y ha puesto de nuevo en el centro del debate la seguridad de las redes de alta velocidad, en un accidente que ya se perfila como uno de los más graves en la historia reciente del sistema ferroviario español.










