La Fiscalía General de la Nación citó a indagatoria al expresidente Álvaro Uribe Vélez para el próximo 24 de julio, en el marco de las investigaciones por su presunta responsabilidad en las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas en 1997 y 1996 respectivamente, cuando Uribe se desempeñaba como gobernador de Antioquia. La citación fue anunciada apenas días antes de los comicios presidenciales, y se fundamenta en los testimonios de exparamilitares como Francisco Villalba y Salvatore Mancuso, quienes han vinculado al exmandatario con conocimiento previo o incluso con órdenes relacionadas con los asesinatos de los defensores de derechos humanos Jesús María Valle y Eduardo Umaña. La indagatoria es una etapa procesal que no implica condena, sino que permite al citado ejercer su defensa.
Los hechos y las víctimas
La masacre de El Aro, ocurrida entre el 22 y el 31 de octubre de 1997, dejó al menos 17 personas asesinadas, numerosas viviendas quemadas y un desplazamiento masivo de familias enteras; aproximadamente 150 paramilitares ingresaron al corregimiento, torturaron, asesinaron y saquearon, señalando a las víctimas de colaborar con la guerrilla. Por su parte, la masacre de La Granja, en junio de 1996, cobró la vida de cinco personas, entre líderes sociales y campesinos. La investigación formal fue abierta el 17 de junio de 2026, según consta en la citación, y el caso se suma a la condena en última instancia contra el hermano del expresidente, Santiago Uribe, por concierto para delinquir agravado y homicidio agravado.
La defensa de Uribe y sus declaraciones
El expresidente ha rechazado categóricamente los señalamientos y asegura que se trata de una persecución judicial y una revancha política por parte del gobierno de Gustavo Petro. En declaraciones públicas, Uribe afirmó: “Nada han encontrado contra mí. Y dos días antes de elecciones o tres me llaman a indagatoria. Si nada han encontrado contra mí, y necesitaban cerrar el proceso, ¿por qué no lo archivaron? Es la pregunta que me hago”. Asimismo, se refirió a la Hacienda Guacharacas, señalada como base paramilitar: “Mi familia, ante la imposibilidad de tener la hacienda, la vendió, como está demostrado. Y después aparecen que dizque teníamos un grupo paramilitar. En ese proceso contra mí, por ese testigo Monsalve, si algo quedó claro es que mi familia nunca tuvo grupos paramilitares allá, ni los patrocinó”.
El exmandatario también defendió a su hermano Santiago: “Mi hermano es un hombre básico, de buena moral, fue buen hijo, buen hermano, es buen esposo, buen padre, y lo meten preso”. Sobre las masacres, sostuvo que no tuvo información anticipada: “A mí, como gobernador, me sorprendieron ambas masacres. No hay una sola prueba con la que puedan decir que yo tuve información anticipada de esas masacres… Para Petro es un trofeo dejarme preso. Ya pusieron preso a mi hermano. Ahora me toca a mí”.
«Nada han encontrado contra mí. Y dos días antes de elecciones o tres me llaman a indagatoria. Si nada han encontrado contra mí, y necesitaban cerrar el proceso, ¿por qué no lo archivaron? Es la pregunta que me hago»
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
Contexto judicial y social
La citación tiene lugar en un clima político polarizado. El abogado José María Valle, quien denunció la alianza entre la fuerza pública y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fue asesinado el 27 de febrero de 1998, meses después de las masacres. El testimonio de Salvatore Mancuso ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sostiene que Uribe sabía que se iba a registrar la masacre de El Aro. La indagatoria del 24 de julio permitirá al expresidente presentar sus descargos en una etapa que, según la Fiscalía, busca esclarecer los hechos sin prejuzgar su responsabilidad.












