Colombia apuesta por conteo manual de votos para agilizar resultados electorales

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Colombia se prepara para unas nuevas elecciones presidenciales el próximo 31 de mayo, y la atención se centra no solo en quién será el reemplazante del presidente Gustavo Petro, sino también en la eficiencia del sistema de conteo de votos. Expertos han explicado que la rapidez con la que se conocen los resultados informativos, estimados para las 6:00 de la tarde apenas dos horas después del cierre de mesas a las 4:00 p. m., se debe a un proceso que combina el trabajo manual de los jurados de votación con la transmisión telefónica de datos. Este mecanismo, aplicado en más de 123.000 mesas de votación distribuidas en 14.000 puestos a nivel nacional, ha hecho de Colombia un referente internacional en la velocidad de los conteos, según detallaron el registrador nacional, Hernán Penagos, y el docente Sergio Quevedo, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Sabana.

El proceso se inicia en cada una de las mesas de votación, donde los jurados, ciudadanos comunes que reciben una inducción previa, realizan el conteo manual de los votos. Como explicó Penagos, en este paso se clasifican los sufragios y se registra el resultado obtenido por cada candidato en un acta conocida como E-14. De este documento, que debe estar presente en todas las mesas, se elaboran tres copias con idéntica información: una para transmitir los datos, otra para enviar a los jueces y una tercera que funciona como respaldo o back up. La clave de la velocidad reside en la copia de transmisión, cuyos datos se reportan por teléfono a la Registraduría Nacional, permitiendo así la emisión de boletines informativos que carecen de valor jurídico vinculante pero que son difundidos por los medios de comunicación a lo largo de la tarde.

Un sistema con garantías de seguridad

Más allá de la celeridad, el sistema colombiano se destaca por su seguridad. A menudo se cree que un proceso digital es más efectivo e incorruptible, pero Sergio Quevedo advierte que esta percepción es falsa en el contexto colombiano. El trabajo manual, al dejar evidencia de cada voto en actas físicas que son revisadas por personas de diferentes ideologías, se considera más seguro contra manipulaciones que uno puramente digital. “Esto es una garantía de seguridad porque se están realizando constantemente auditorías del código fuente del software electoral”, afirmó Quevedo, precisando que este software, encargado de consolidar, sumar y divulgar los datos, es auditado por una firma internacional y su código fuente es público. El docente subrayó la robustez del sistema al señalar que “los datos no se van a alterar, no va a afectar la integridad, que creo que es lo que más nos importa realmente en este caso”, agregando que esta plataforma puede soportar hasta tres millones de ataques en un solo día.

Una vez que la Registraduría emite los boletines informativos basados en los datos transmitidos telefónicamente, el proceso no concluye allí. Como detalló Quevedo, el carácter informativo de estos primeros resultados no tiene un valor jurídico vinculante; los resultados oficiales solo se conocen al finalizar el escrutinio, declarado por las comisiones escrutadoras. “Al final son las comisiones escrutadoras, una en cada municipio de Colombia y muchas en cada ciudad principal del país, las que declaran los resultados”, explicó el académico. Estas comisiones están integradas por jueces de la república, testigos electorales y representantes de los partidos, conformando así un sistema de múltiples capas de verificación.

«A diferencia de otros sistemas en el mundo, esto permite que la información fluya rápidamente. La razón radica en una de las copias del E-14; el acta de transmisión. La información de esta acta se trasmite por teléfono.»

Sergio Quevedo, docente de la Universidad de La Sabana

Se prevé que, en esta contienda electoral, ningún candidato supere el 50% de los votos, lo que haría necesaria una segunda vuelta. En este escenario, la transparencia y la celeridad del proceso de conteo son aún más cruciales para la estabilidad democrática del país. La combinación de un sistema manual auditado por ciudadanos y un software de código abierto, supervisado por firmas internacionales, ofrece una doble garantía que, según los expertos, no solo protege la integridad del voto, sino que también fortalece la confianza de los colombianos en su sistema electoral.

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