Una tragedia sacude a la comunidad migrante en Estados Unidos. Joan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años oriundo de Bucaramanga, falleció el pasado lunes 13 de julio tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo migratorio en Biddeford, Maine, en el que no era el objetivo. El incidente ocurrió en la mañana de ese día, cuando agentes del ICE realizaban labores de vigilancia en la última dirección conocida de una persona con orden final de deportación. Según la versión oficial del ICE, un vehículo salió de la residencia e «intentó huir de la escena», lo que llevó a un oficial a disparar su arma por temor a la seguridad pública.
Sin embargo, testigos presenciales contradicen la narrativa de las autoridades. Daniel Boucher, un residente de 71 años, relató que vio a un agente sacar a un hombre con la cabeza cubierta de sangre de un vehículo. Según Boucher y otros testigos, Durán Guerrero, quien no era el objetivo del operativo, habría dicho «traté de parar» o «intenté detenerme» antes de perder el conocimiento. Otro vecino, Nelson Elias, aseguró haber escuchado seis disparos y luego presenció a la esposa y a la hija de tres años de la víctima llorando en la calle. «Nadie debería presenciar algo así», lamentó Boucher, visiblemente afectado.
Indignación y exigencias de investigación
El caso ha generado una ola de indignación en Maine y a nivel nacional. Ryan Fecteau, presidente de la Cámara de Representantes de Maine, calificó el hecho como profundamente preocupante y exigió una investigación exhaustiva. «Lo más indignante es que este joven no era el objetivo de la operación del ICE», declaró Fecteau, quien también expresó su consternación por el uso de fuerza letal. En un tono de duelo, añadió: «Como comunidad estamos devastados porque una familia perdió a un esposo y a un padre».
«Esperamos conocer por qué ocurrió este incidente y por qué se usó fuerza letal»
Ryan Fecteau, presidente de la Cámara de Representantes de Maine
Joan Durán Guerrero estaba autorizado para trabajar en Estados Unidos, contaba con número de Seguro Social y se desempeñaba como repartidor de DoorDash. Con su trabajo sostenía a su pareja y a su pequeña hija de tres años, quien, según vecinos como Cecelia Humiston, estuvo presente durante el operativo. «La niña estaba completamente fuera de sí, solo lloraba», relató Humiston, quien también dijo haber visto a la menor en pijama y a una mujer retenidas por la policía detrás de la cinta de seguridad. Aunque no hay confirmación oficial sobre la presencia de la niña ni sobre si Durán Guerrero fue esposado tras recibir los disparos, vecinos cercanos aseguran que sí ocurrió.
Investigaciones en curso y reacciones
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó que el operativo buscaba a otra persona con orden final de deportación y que Durán Guerrero no era el objetivo. Sin embargo, la falta de cámaras corporales en los agentes durante el operativo ha sido un punto álgido. El senador Angus King informó que su implementación está prevista para las próximas semanas y pidió una investigación «completa y transparente». El caso es investigado por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, la policía estatal de Maine y la fiscalía general estatal.
El alcalde de Biddeford, Liam LaFountain, se declaró «conmocionado» y afirmó que la comunidad y la familia tienen derecho a recibir explicaciones claras. La Embajada de Colombia en Estados Unidos también se pronunció, exigiendo esclarecer lo ocurrido. Mientras tanto, decenas de personas se reunieron en un parque de Biddeford con carteles para exigir justicia y criticar la actuación del ICE, en un ambiente de duelo y protesta que refleja la profunda herida que este hecho ha dejado en la comunidad migrante.












