Condenan a 23 años a hombre que empaló a su expareja en Fusagasugá

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En un testimonio que ha estremecido al país, María Camila Gómez Rey, de 30 años, reveló los detalles del brutal ataque que sufrió el 11 de marzo de 2021 en Fusagasugá, Cundinamarca, cuando su expareja y padre de su hija, Juan David Marulanda Jaramillo, intentó asesinarla tras una golpiza que incluyó la inserción de un palo de escoba por el ano. La víctima, que había compartido una relación con el agresor desde un centro de rehabilitación, contó su historia en el pódcast “Más allá del silencio” de Rafael Poveda, publicado el 30 de junio de 2026, donde narró cómo aquella madrugada, aproximadamente a las 3:00 a.m., llegó ebrio y la atacó sin piedad. La golpeó en el estómago, le lanzó botellas en la cabeza, la ahorcó y la tiró al piso, pateándola en la cara hasta dejarla inconsciente. Fue entonces cuando, mientras ella no reaccionaba, le introdujo un palo de escoba que le destrozó los intestinos.

Un testimonio desgarrador

“Me destrozó todos mis intestinos. Yo caí al piso y no sentí el palo de escoba. Solo fue que después me desperté, abrí los ojos y me levanté. Ya cuando me iba a parar, me toqué y sentí el palo de escoba ahí en el ano. Yo mismita, yo solita, me acosté en el piso y me lo saqué yo sola. Mi ano parecía una llave. Me salía mucha sangre”, relató Gómez Rey, quien estuvo hospitalizada entre dos y tres meses después de la agresión. El agresor fue capturado en el lugar de los hechos y condenado a 23 años de prisión por el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa. La víctima logró sobrevivir gracias a múltiples cirugías reconstructivas, pero el daño físico y emocional dejó secuelas imborrables. “Es una fecha que no la voy a olvidar, porque ahí fue cuando fui empalada por mis genitales que me destrozaron todos mis intestinos, parte de mi cara, parte de mi cabeza, mis oídos, mis tímpanos”, agregó al recordar el 11 de marzo de 2021.

“Me destrozó todos mis intestinos. Yo caí al piso y no sentí el palo de escoba. Solo fue que después me desperté, abrí los ojos y me levanté. Ya cuando me iba a parar, me toqué y sentí el palo de escoba ahí en el ano. Yo mismita, yo solita, me acosté en el piso y me lo saqué yo sola. Mi ano parecía una llave. Me salía mucha sangre”

María Camila Gómez Rey, víctima de intento de feminicidio

El contexto de una vida marcada por la violencia

La historia de María Camila no se reduce al ataque de 2021. La víctima creció en un hogar disfuncional y sufrió abusos sexuales por parte de su padrastro cuando tenía 16 años. “Mi padrastro llegaba borracho y me decía que le bailara, me tocaba la cola. Y una vez entró a mi cuarto en toalla y se empezó a masturbar al frente mío”, confesó en el pódcast. Esas experiencias la llevaron a la calle, donde fue habitante de calle durante cinco años y consumió drogas. “La droga te hace hacer cosas que tú no sabes que puedes hacer, como acostarte con alguien por droga”, explicó. Se rehabilitó en la Fundación La Luz, donde conoció a Juan David Marulanda Jaramillo, su agresor. De esa relación nació una hija, a quien dio a luz mediante cesárea el 5 de enero de un año que no recuerda, y la niña fue entregada inmediatamente a la abuela materna. Tras el ataque, Gómez Rey recayó en el consumo de drogas y volvió a vivir en la calle, pero afirmó haberse rehabilitado nuevamente. Actualmente tiene una nueva relación de pareja y no ha podido recuperar la custodia de su hija, una herida que se suma a la física y emocional que lleva consigo.

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