Un juez de Bogotá condenó a Ricardo Rafael González Castro y Juan Carlos Suárez Ortiz a 450 meses de prisión por el homicidio agravado del estudiante de la Universidad de los Andes Jaime Esteban Moreno Jaramillo, de 20 años, en un fallo emitido este 20 de octubre de 2026. El ataque ocurrió en la madrugada del 31 de octubre de 2025 a la salida del Before Club, ubicado en la calle 64 con carrera 15 del barrio Chapinero, cuando la víctima buscaba transporte tras la fiesta ‘Relaja la pelvis’. Según la reconstrucción de la Fiscalía, un grupo de personas disfrazadas alcanzó a Moreno a pocos metros del local; uno de los agresores le propinó un golpe por la espalda que lo derribó, y luego, mientras estaba inconsciente, recibió una lluvia de patadas y puños en la cabeza y el tórax. Suárez, quien tenía el rostro pintado de rojo, y González actuaron con sevicia desmedida, según determinó el juez, quien descartó la tesis de homicidio preterintencional que planteó la defensa.
La sentencia de 37 años y medio de prisión –por debajo de los 550 meses que había solicitado la familia de la víctima– se sustentó en videos de cámaras de seguridad, testimonios y dictámenes de Medicina Legal que evidenciaron la indefensión total de Moreno. El abogado de la familia, Camilo Rincón, afirmó que “Jaime Esteban no muere por un solo golpe. Muere por una continuidad de golpes mortales que, de manera deliberada, Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro tomaron esa decisión de acabar con la vida de una persona que no tuvo ni siquiera la intención de defenderse. Fue de manera miserable, cruel y despiadada”. Rincón agregó que, aunque “cualquier condena sería insuficiente cuando se pierde un ser querido, la justicia respondió con prontitud” y llamó a “bajar las banderas de la violencia y del odio”.
El relato de un testigo y el contexto social
Uno de los testimonios más reveladores fue el de Alejandro González, excompañero de Suárez en la Universidad de los Andes, quien declaró que ambos ingresaron becados a la institución en 2017. “Él fue el mejor Icfes de su colegio y me decía que esa era su oportunidad para salir de un barrio caliente”, relató González, quien aseguró que Suárez, ocho años después, no se había graduado y trabajaba en un call center. El mismo testigo evocó a la víctima: “Jaime tenía apenas veinte años, jugaba en la selección de ajedrez y estaba aplicando a un intercambio en Finlandia”. En una reflexión que atravesó el expediente, González citó a su profesor Rodio: “El talento no basta, también necesita plata, contactos y apellido para que el mundo te reconozca”. La frase cobró mayor resonancia al recordar que, según la Ocde, una familia pobre en Colombia tarda once generaciones en alcanzar un ingreso promedio.
El hecho ocurrió hacia las 3:20 de la madrugada, cuando Moreno y un amigo –quien también fue atacado al intentar auxiliarlo– buscaban un transporte. La víctima fue declarada sin signos vitales al llegar a un centro asistencial en Usaquén. Las autoridades aún buscan a la tercera implicada, Kleidymar Paola Fernández Sulbarán, de nacionalidad venezolana, quien es requerida con circular roja de Interpol. El juez, al fijar la condena en 450 meses, subrayó la desproporción entre el leve cruce de palabras que motivó la agresión dentro del bar y la brutalidad con que se ejecutó el ataque, que dejó a Moreno en estado de indefensión absoluta.
“Nada justifica lo que hizo. Pero Rodio decía algo: el talento no basta, también necesita plata, contactos y apellido para que el mundo te reconozca”.
Alejandro González, excompañero de Suárez
El caso, que conmocionó a la comunidad universitaria y al país, ha sido comparado por el propio testigo González con el de Mario Mendoza y Campo Elías, responsable de la masacre de Pozzetto en 1986, en un intento por ilustrar la violencia que emerge cuando las oportunidades se truncan. Mientras la familia Moreno busca cerrar una herida que ninguna condena podrá sanar del todo, la sentencia deja abierta una pregunta sobre los círculos de exclusión y el odio que puede brotar en los cruces más frágiles de la sociedad colombiana.










